En el segundo día de alegatos en el juicio por los sobornos de Odebrecht, la Fiscalía Especial Anticorrupción pidió la condena por blanqueo de capitales del exministro de Obras Públicas, Federico José “Pepe” Suárez.
Durante la audiencia, se expusieron detalles sobre la participación de diversos acusados en una compleja red de corrupción que involucra sobornos y lavado de dinero. La fiscal Yanibeth Malek detalló cómo las pruebas y testimonios de colaboradores clave confirman las transacciones ilegales que implican a varios funcionarios y empresarios relacionados con Odebrecht.
La fiscal explicó que la vinculación de Suárez con este caso se sustenta en las declaraciones de Mauricio Cort, quien, tras alcanzar un acuerdo de colaboración con la Fiscalía, detalló que el exministro le pidió recibir fondos a través de la sociedad Cort Business and Broker, que tenía cuentas en la Banca Privada de Andorra (BPA).
Agregó que Cort recibió dinero por petición de Suárez, luego de ser citado a su despacho, donde el exministro le entregó un contrato ficticio de la sociedad Kleinfeld Services para manejar los fondos provenientes de Odebrecht.
Malek relató que Cort Business and Broker recibió $7 millones en sus cuentas de BPA, fondos que fueron transferidos mediante supuestos contratos para la prestación de servicios inexistentes.

La fiscal detalló que en la asistencia judicial enviada desde Estados Unidos se evidenció que existían órdenes de pago a la sociedad de Cort por parte de la División de Operaciones Estructuradas de Odebrecht, a través de Kleinfeld Services.
Con respecto al acusado uruguayo Juan Francisco Mutio Cerdeira, la fiscalía presentó pruebas obtenidas de las declaraciones de los delatores brasileños Vinicius Veiga Borin y Hilberto Mascarena, quienes confirmaron que Mutio Cerdeira era el firmante de Sherkson International S.A., otra sociedad que se nutría con los fondos de la Caja 2 o de la Dirección de Operaciones Estructuradas.

Además, se estableció que se crearon sociedades fantasmas para mover los fondos de Odebrecht, siendo Sherkson International una de las principales utilizadas, y que recibió una transferencia de $488 mil desde la cuenta de Active Capital Holding, dinero que luego se usó para entregar sobornos a funcionarios panameños.
El beneficiario de Active Capital Holding es el banquero Juan Antonio Niño Pulgar, para quien la fiscal Malek también pidió sentencia condenatoria este 24 de febrero, en la fase de alegatos.
También es beneficiario de Active Capital Reinsurance.
En el expediente consta que el primer indicio contra Niño surge de una asistencia judicial remitida por Suiza, “de la cual se desprende que a la cuenta de Active Capital se le podía atribuir que pertenecía al círculo de Odebrecht y se utilizó con fines delictivos”.
La fiscal explicó que, a través de Sigma Investment, otra sociedad vinculada con Odebrecht, se recibieron $7 millones, los cuales fueron transferidos a diversas cuentas bancarias locales, incluidas las de Active Capital. Además, se detalló que Niño jugó un papel activo en la recepción de fondos provenientes de sociedades vinculadas a Odebrecht.
La fiscal también se refirió a la declaración del colaborador Luiz Eduardo Da Rocha Soares, antiguo tesorero de Odebrecht, quien mencionó las dificultades para cumplir con las regulaciones, lo que llevó a abrir varias cuentas en Panamá para facilitar las transacciones.
En cuanto al ecuatoriano Fredy Barco Vera, quien alcanzó un acuerdo de pena con la fiscal, Malek relató cómo los sobrecostos generados por los proyectos adjudicados a Odebrecht se justificaban mediante la compra de acero y el uso de subcontratistas. Además, explicó que Niño contrató a Mutio para la prestación de servicios de reaseguro a través de Active Capital en Panamá.
En papel, Mutio era el beneficiario final y representante legal de Sherkson.
Estos reaseguros fueron presentados como actividades legítimas, pero en realidad se utilizaron para ocultar la transferencia de $7 millones, procedentes del Departamento de Operaciones Estructuradas de Odebrecht.
Suárez, Niño y Mutio siguieron el desarrollo del juicio vía Zoom. Sus abogados sí estaban presentes en la sala.
