Un día después de la explosión en el piso 12 del edificio Urbana, sus residentes y vecinos, trataban de recuperar enseres, ropa, y medicamentos; las autoridades volvieron al lugar y la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) habla de cambios en la norma sobre la seguridad en los edificios.
Frente al inmueble, en la calle 54 de Obarrio, centro bancario de la capital, una mujer pedía a los bomberos que le rescataran una virgen que había quedado en su apartamento. Otros vecinos lograron recuperar sus carros que habían quedaron atrapados en la zona del desastre, área que fue acordonada, y en la que solo se permite el acceso a personal del Cuerpo de Bomberos de Panamá, el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), el Ministerio Público, del personal que labora en la remoción de los escombros, entre otros entes.
La faena era intensa ayer miércoles. Los bomberos y personal del Sinaproc, entregaban cascos de protección a los residentes de la propiedad siniestrada, y luego los acompañaban a retirar los objetos más necesarios de los apartamentos. Las visitas eran fugaces. Nadie podía estar en el área por más de 20 minutos. De acuerdo con Ángel Delgado, director de Calamidades Conexas del Cuerpo de Bomberos de Panamá, la estructura tiene daños “severos”, y por tanto es un riesgo permanecer en la zona.
Mientras que personal de las aseguradoras habilitaron carpas para atender los reclamos de la gente por los daños ocasionados con la explosión. Es que tanto los residentes del PH Urbana, como los que viven en edificios vecinos sufrieron daños por la onda expansiva.
En los hospitales
Delgado confirmó que de los 20 heridos registrados el día de la explosión (martes 1 de noviembre), tres permanecen hospitalizados. Se trata de tres mujeres: una veinteañera que está recluida en el hospital Punta Pacífica, otra es una adulta mayor con quemaduras en el 80% de su cuerpo que está en el Hospital Santo Tomás; y otra mujer, cuya edad no fue precisada, quien se encuentra en el Complejo Hospitalario Arnulfo Arias Madrid.
En tanto, el procurador general Javier Caraballo, contó que personal de criminalística y de la Fiscalía de Atención Primaria, con ayuda del Cuerpo de Bomberos de Panamá practican una serie de experticias con el propósito de determinar las causas de la explosión.
No adelantó detalles de los hallazgos. Prefirió la cautela. Aseguró que es mejor esperar a “tener un panorama claro de los eventos que desencadenaron el estallido”. Sin embargo, una de las teorías apunta a un tema de gas. Esto porque los propios residentes de la propiedad, aseguran que sentían un olor a gas desde hace dos semanas. “Vivo en el piso 30 de dicho edificio y llevamos dos semanas quejándonos de que la alarma se saltaba todos los días y provenía del piso 12 porque los detectores avisaban al seguridad y a la administración y no se tomaron las medidas”, narró Ainoa Pupo. Una carta de la administración del edificio da cuenta de que se alertó a los residentes sobre una inspección agendada para el 29 de octubre pasado, en los apartamentos que tienen calentador de gas.
Cambios en la ley
Mientras que Rutilio Villareal, presidente de la SPIA, recordó ayer que la ley faculta a los bomberos para hacer la investigación sobre qué fue lo que pasó. Villareal no se atrevió a adelantar sobre lo que podría haber sucedido en el piso 12 del edificio Urbana. Pidió “paciencia”, pues a su juicio lo que ocurrió en el inmueble “no fue poca cosa”.
Para el presidente de la SPIA, “urge” un cambio en la legislación, en lo que tiene que ver con los actores que tienen que ver con la seguridad en los edificios. Aunque ponderó el papel de los bomberos, Villareal aseguró que en temas como estos, “no pueden ser juez y parte”. Es decir, no pueden hacerlo todo: registrar los planos, certificar las obras de construcción, y hacer las investigaciones, cuando ocurren eventos como el del edificio Urbana. “No nos parece que sea lo correcto”, manifestó en TVN.
En un comunicado, los bomberos aseguraron que “no es cierto” que ellos otorgan permiso de ocupación a edificios que no cumplen con las normas de seguridad. “Es cierto que el edificio es nuevo y tenía permiso de ocupación. Hay piezas que se pueden dañar, no quiere decir que le dimos un permiso de ocupación a un edificio que no contaba con la seguridad adecuada. Cuando se otorga un permiso de ocupación es porque cumple con todas las normas que exige la NFPA (National Fire Protection Association de Estados Unidos)”, aseguró Abdiel Solís, director del Cuerpo de Bomberos de Panamá.

