Basándose en expedientes y testimonios recogidos en su libro Testigos del horror, la periodista Sandra Romandía plasma la vulnerabilidad de un Estado que es infiltrado en diferentes niveles por el crimen organizado.
El sonado caso del Rancho Izaguirre en Jalisco, México, el cual era un centro de reclutamiento para los grupos dedicados al narcotráfico, entre otras actividades ilícitas, es una de esas historias que cuenta Romandía en su obra.
El texto sirve como un crudo expediente de cómo la política local ha sido secuestrada, permitiendo la existencia de zonas sin ley donde el crimen organizado decide quién vive, quién muere y quién gobierna.
“El Rancho Izaguirre fue un lugar descubierto por la sociedad civil, es decir, por personas que buscaban a sus desaparecidos, no precisamente fue descubierto por las autoridades”, resaltó la escritora y periodista investigativa mexicana.
“Encontraron que ahí había ropa, zapatos, mochilas y demás, y de pronto se fue hilando una historia en la que se dan cuenta de que en realidad jóvenes que iban con falsas ofertas de trabajo, estaban siendo capturados por el Cartel de Jalisco Nueva Generación para trabajar para ellos como sicarios, como esclavos, elaborando drogas y demás en la estructura, y que esto funcionó no solo por un mes, dos meses, seis meses o un año, sino por una década completa”, relató Romandía.
Sobre el nivel de infiltración del crimen organizado en las estructuras gubernamentales, Romandía dice que con base en testimonios, expedientes y algunas declaraciones a las que pudo tener acceso, los tentáculos del crimen enlazan desde policías locales hasta alcaldes.

“No se trata solo de sobornos aislados, sino de una colusión sistémica”. Romandía describe cómo la policía local no solo ignoraba los crímenes, sino que utilizaba patrullas para trasladar a los secuestrados y capturaba a quienes lograban escapar para devolverlos a sus verdugos.
LA CAÍDA DE EL MENCHO
Sobre la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, hay varios panoramas que son evaluados.
“Por supuesto, ya habría una línea sucesoria de posibles personas que estarían ocupando su lugar, pero también hay otros panoramas, por ejemplo una reestructura no sólo como el cartel, lo que entendemos como un ente propio, sino como una fragmentación que también sería algo muy peligroso porque podría venirse una ola de violencia en varias zonas, y no hablo sólo de México, sino también de América y de Latinoamérica”.
Romandía resaltó que lo importante sería realmente combatir y revisar las instituciones porque están absolutamente corrompidas e infiltradas por los criminales.
“Insisto. Fiscalías, policías, políticos, gobiernos locales, gobiernos municipales, gobiernos estatales. Es increíble como cada vez que, yo como periodista de investigación coordinamos una historia, nos damos cuenta que la víctima que fue y denunció, a los dos segundos su agresor del cartel ya sabe que fue y denunció, porque tiene a alguien dentro de la Fiscalía”, denunció.
