Roberto Welch Sevillano, asesinado el martes en el centro penitenciario La Joya durante un enfrentamiento con armas de fuego, figuraba en el listado de reos elegibles para una rebaja de pena, pese a mantener dos condenas por homicidio y haberse evadido en el año 2004.
Welch Sevillano, uno de los cabecillas de la pandilla Calor Calor, contaba con un permiso laboral interno que le permitía movilizarse con cierta libertad entre los pabellones del penal.
El privado de libertad recibió varios impactos de bala producto de una confrontación con grupos rivales ubicados en un pabellón contiguo al área donde permanecía recluido.
Además, aparecía con el número 634 en la lista de reos que, según el Ministerio de Gobierno, eran elegibles para una rebaja de pena.
Welch Sevillano mantenía dos condenas por homicidio en perjuicio de Freddy Espinosa y Lamed Bayard. Por el primer caso cumplía una sanción de 16 años de prisión y, por el segundo, una condena de 20 años de cárcel.
El fallecido también protagonizó una fuga de La Joya junto a otros privados de libertad que igualmente mantenían condenas por homicidio y lesiones personales.
Posteriormente, Welch Sevillano fue detenido en Costa Rica por su presunta vinculación con una red criminal dedicada al tráfico de drogas. En ese país le decomisaron varias propiedades.
De acuerdo con informes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Welch Sevillano mantenía desde prisión el control de una red de narcotráfico que operaba entre Costa Rica y Panamá.
Las propiedades que mantenía en Costa Rica fueron confiscadas y, posteriormente, fue extraditado a Panamá, donde era requerido por varias causas penales.
Un altercado entre privados de libertad se registró en el centro penitenciario La Joya, informó este 21 de abril la Dirección General del Sistema Penitenciario (DGSP), que confirmó además el reporte de un arma de fuego durante el incidente.
— La Prensa Panamá (@prensacom) April 21, 2026
Nota en https://t.co/gVtMGsHjqB pic.twitter.com/xTbWF7p6Ki
Por la fuga, varios agentes policiales que se encontraban de turno fueron investigados bajo sospecha de haber colaborado con su huida.
El tiroteo obligó a la intervención de unidades de control de multitudes, que lanzaron gases lacrimógenos e iniciaron una serie de requisas para ubicar las armas de fuego utilizadas durante el enfrentamiento.
Tras el incidente, la Dirección General del Sistema Penitenciario anunció la suspensión de las visitas en el penal por razones de seguridad.


