El papa Francisco instó hoy a los líderes religiosos a que denuncien los actos de violencia que se cometan en nombre de la fe durante el encuentro interreligioso que mantuvo en el Centro de congresos Bandaranaike en Sri Lanka.
En una ceremonia a la que asistieron representantes de todas las confesiones religiosas presentes en Sri Lanka, en su primer día en el país, Francisco afirmó que "por el bien de la paz, nunca se debe permitir que las creencias religiosas sean utilizadas para justificar la violencia y la guerra".
"Tenemos que exigir a nuestras comunidades, con claridad y sin equívocos, que vivan plenamente los principios de la paz y la convivencia que se encuentran en cada religión y denunciar los actos de violencia que se cometan", subrayó.
Francisco recordó ante los dirigentes budistas, hinduistas y musulmanes y de otras comunidades cristianas presentes que en el Concilio Vaticano II "la Iglesia católica declaró su profundo y permanente respeto por las demás religiones".
Y quiso también reafirmar, por su parte, "el sincero respeto de la Iglesia por el resto de tradiciones y creencias".Expresó además el deseo de que su visita a Sri Lanka ayude a "impulsar y profundizar en las diversas formas de cooperación interreligiosa y ecuménica".
El Papa, que llevaba un tradicional pañuelo hinduista de color oro que le fue regalado durante el encuentro, instó sobre todo al diálogo entre las religiones, ya que "es lo único si se quiere conocer, comprender y respetar a los demás".
Al referirse al largo conflicto civil con la guerrilla de los Tigres Tamiles (LTTE) que duró 26 años y finalizó en 2009, Francisco afirmó que lo que se necesita ahora es "la recuperación y la unidad y no nuevos enfrentamientos y divisiones".
"Espero que la cooperación interreligiosa y ecuménica demuestre que los hombres y las mujeres no tienen que renunciar a su identidad, ya sea étnica y religiosa, para vivir en armonía con sus hermanos y hermanas", declaró.
A los creyentes de las otras religiones, el pontífice les indicó que pueden ser importantes para atender las necesidades tanto materiales como espirituales "de los pobres e indigentes y los que anhelan una palabra de consuelo o las familias que siguen llorando la pérdida de sus seres queridos".
