Cientos de darienitas abarrotaron el gimnasio municipal de Santa Fe, distrito de Chepigana, para participar en la exposición de sus problemas comunitarios, como parte del primer cabildo abierto que se organizaba desde que asumió el gobierno la administración del presidente Juan Carlos Varela.
Los problemas principales sobre los que giró el encuentro se refirieron a la carencia de agua potable, falta de caminos de producción, escuelas en mal estado, escasez de medicamentos, fallas en la energía eléctrica y la falta de respuestas por parte de las instancias de gobierno.
Así también, la contaminación de los ríos, la interconexión vial de los pueblos del sector del Pacífico vía terrestre y la deforestación indiscriminada que no se detiene y que ha llevado a reducir el caudal de los grandes ríos darienitas, sin excluir el atentado contra los humedales como es la laguna de Matusagaratí.
El cabildo también sirvió para abordar el viejo y sensitivo conflicto de tierras entre las comarcas y los colonos latinos.
El organizador del cabildo, Noé Alvarado, expresó en sus palabras de apertura que urge organizar los pueblos para lograr cambios integrales y ser escuchados por las autoridades. Sin embargo, de las autoridades invitadas solo acudió el secretario general del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, y por el Ejecutivo, el gobernador de Darién, Humberto Ramos, toda vez que el presidente Varela no llegó.
Garcelazar Cárcamo, del poblado de Mogué, reclamó el derecho que tiene su comunidad a contar con una vía de acceso, toda vez que les cuesta mucho trasladar por agua los 70 mil quintales de café que producen. Los moguenses también exigen electricidad y mejoramiento de las estructuras de su escuela.
Timoteo Macre, de Río Congo, y subcoordinador del cabildo, lanzó fuerte críticas al presidente de la República y a su equipo de ministros, ante la manifiesta ausencia en el acto. "No quisieron escuchar a los dirigentes natos de Darién y sus comarcas. Confiamos en que íbamos a tener la oportunidad de contar con su presencia, pero no fue así. "Siempre nos tratan con desprecio y como a la cenicienta del país", señaló Macre.
Durante este encuentro también intervinieron José Gallardo, de la comunidad de Quintín; Areo Peña, de la comarca Emberá Wounaan; Brígido Almengor, del área del golfo de San Miguel; María Escobar, de Renal, en Platanilla, quien demandó agua potable para sus habitantes y una carretera de acceso; así como miembros de la Cámara de Comercio de Darién (en formación).
