Los usuarios de los hangares del sector de Diablo, corregimiento de Ancón, que por años ocuparon las tierras colindante al Canal de Panamá, aseguraron hoy 4 de abri, ante funcionarios de la Defensoría del Pueblo,tener toda la documentación que les permite el uso de estas instalaciones así como del terreno.
Solicitaron a la Defensoría del Pueblo que les ayude a establecer un diálogo con representantes de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), entidad que reclama las tierras que han estado siendo ocupadas por años.
El acercamientos se da justo cuando la ACP hace efectivo el desalojo de los hanagares y residencias, que sin contar con un título de propiedad, fueron levantadas en la zona. Desde hace un año, la entidad advirtió de la irregularidad y sobre la necesidad de que los terrenos- como parte de los activos del Canal- le fueran devueltos.
Hangares para embarcaciones con acceso al mar, talleres de reparaciones náuticas y casas con piscinas en las riberas del Canal de Panamá, hacen parte de las 111 edificaciones que se construyeron en el sector de Diablo.
Desde la entidad advierten que ningún particular ha poseído escrituras y que a lo largo del tiempo solo se les ha concedido un permiso de uso de suelo que hoy ni siquiera está vigente. Hace un año, la ACP solicitó que se desalojara la zona que abarca 21 hectáreas. La entidad les hizo llegar una carta, puerta a puerta, dando la orden.
Oscar Vallarino, vicepresidente de Gestión Corporativa de la ACP, indicó que este proceso de desalojo ya empezó y que han hecho acuerdos "voluntarios" con algunos usuarios para que abandonen la zona, en tiempos preestablecidos. "Nosotros estamos recuperando esta área para ponerla al servicio de todos los pansameños y el país", agregó Vallarino.
El área fue adecuada para ordenar los botes y tener el derecho de retirar las mejoras, una vez el Canal decidiera que necesitaba el área. Para la ACP ese momento llegó."Sobre estas tierras no hay derechos adquiridos", enfatizó el funcionario, por lo que es imposible considerar la posibilidad de una indemnización.
Los que ocupan los hangares de Diablo recibieron de la Zona del Canal, en 1969, una licencia de uso con fines recreativos y sin ningún derecho de propiedad. Las licencias que se otorgaron especificaban que el autorizado estaba obligado a desalojar el área a solicitud de la otorgante y que no tendría derecho alguno a reclamar pago, reembolso o indemnización.