4:14 p.m. - Anoche, en Portobelo no faltaron las alabanzas al Cristo Negro, los cañonazos y la música alegre que lo acompañaba, pero sí se notó menos cantidad de fieles en la procesión en comparación con años anteriores.
A las 8:00 p.m. empezó la banda a sonar la música y los seguidores del Cristo Negro corrían despavoridos hacia la iglesia de San Felipe porque se anunciaba la salida del "Negro" como lo llaman sus devotos.
La música popular que se escuchaba por las calles, en las casas y cantinas dejó de sonar. Adentro de la iglesia los aplausos y los vítores se escuchaban cada vez más altos. Afuera la gente buscaba sitio para acomodarse y ver mejor al Cristo de palo que llegó a las playas de Portobelo en 1658. Su salida fue apoteósica.
Cientos de personas vestidas de color morado y con velas en mano caminaron detrás del Naza que era cargado por una muchedumbre de hombres que lo zarandeaban al ritmo de la música.
Delante del Cristo iba medio centenar de jóvenes arrastrándose de espaldas, otros de rodillas, para pagar de esa manera los milagros que ellos atribuyen al Cristo Negro.
Muchos lo notaron: La cantidad de fieles en la procesión era menor. Carmen y José, dos devotos que tienen 15 años consecutivos de asistir a la procesión, coincidieron aunque sin precisar que en que la cantidad de fieles era mucho menor a otros años.
La estricta vigilancia policial con la utilización del Pele Police aparato para detectar a presuntos evasores de la justicia contribuyó a que disminuyera la cantidad de devotos en la procesión.
Un devoto comentó que todos los años desde Santa Librada, en el distrito de San Miguelito, el bus salía con 50 pasajeros, pero este año solo viajaron 25 para ver al "Naza".
Un buhonero que vendía recuerdos dijo que sus ventas habían caído a la mitad en comparación con el año pasado. En 2009, hizo ventas por un monto de $260 en cinco días, mientras que en 2010 solo logró ventas por $125, agregó.
Al filo de la medianoche el Cristo Negro entró acompañado por sus seguidores, algunos lloraban otros lo aplaudían. Todos rezaban porque el "Naza" siga presente en sus devotos aunque sea en la distancia.