9:56 a.m. - Los periodistas españoles Paco Gómez Nadal y Pilar Chato llegaron a Madrid, luego de ser repatriados desde Panamá, donde fueron acusados de alterar el orden público en una manifestación contra las reformas mineras.
Durante una escala que hicieron en Costa Rica, la pareja redactó un mensaje en el que expresaron que fueron expulsados de Panamá por el gobierno de Ricardo Martinelli.
Ambos dieron a conocer que, ante la total falta de garantías jurídicas para un proceso justo, decidieron aceptar la deportación voluntaria.
Manifestamos la absoluta falta de garantías para el trabajo como defensores de Derechos Humanos en Panamá y alertamos a Naciones Unidas y a la Comisión Interamericana de DDHH sobre el grave riesgo al que están sometidos otros defensores en Panamá y cualquier líder social, precisó la información.
Ante esta situación, expresaron que agotaremos todos los recursos legales disponibles en Panamá y en el sistema Interamericano de Justicia para revertir esta situación.
Además, los periodistas españoles anunciaron que exigirán una compensación por los daños morales, económicos y personales a los que hemos sido sometidos al abandonar nuestro hogar, nuestros amigos, nuestra misión como defensores de derechos humanos y nuestro desarrollo profesional.
Fundamento El pasado sábado 26 de febrero, la Secretaría de Comunicación del Estado emitió un comunicado en el que manifestaba que la Policía Nacional detuvo al extranjero Francisco Gómez Nadal en momentos en que instigaba y organizaba a un grupo de ciudadanos que se preparaban para realizar una protesta en los predios de la Asamblea Nacional.
Sostuvo que la participación del ciudadano extranjero estaba documentada en videos de las cámaras de vigilancia. Citó, además, el artículo 71 del Decreto Ley que regula el Servicio Nacional de Migración, el cual señala que se puede expulsar al extranjero cuando sea una amenaza para la seguridad colectiva, la salubridad o el orden público.
En cuanto a este aspecto, los comunicadores españoles indicaron que los pueblos originarios de Panamá no necesitan de instigadores. Son autónomos y dignos y cuando protestan suelen ser provocados por medidas del Gobierno que, además del abandono secular, aprueba medidas que afectan contra la autonomía territorial, cultural y política de los pueblos originarios.
La misiva terminó expresando que no nos echa Panamá. Nos echa su gobierno.