El simple hecho de presentarse voluntariamente en un caso, es decir antes de ser llamado oficialmente por la justicia a dar declaración podría otorgarle cierta tranquilidad a un potencial implicado durante el proceso de investigación.
En el caso de las escuchas telefónicas ilegales durante el gobierno del expresidente Ricardo Martinelli, el exdirector del Consejo de Seguridad Nacional Julio Moltó pudo haber hecho justamente esto.
Este medio conoció que a finales del año 2014, Moltó se apersonó a la Fiscalía Auxiliar para brindar información sobre el caso de los pinchazos telefónicos. Hasta entonces ninguna autoridad lo había citado para ello.
Al cooperar voluntariamente con evidencias objetivas sobre el caso, Moltó podría haberse desvinculado de la investigación que está llevando a cabo el Ministerio Público.
Solo estaría implicado en caso de que surjan pruebas que lo mencionen.
De acuerdo al fiscal auxiliar, Marcelino Aguilar, las “pruebas evidentes” que tienen las autoridades dan como principales sospechosos a Gustavo Pérez y Alejandro Garuz, los últimos dos directores que tuvo el Consejo de Seguridad antes de que terminara el gobierno de Martinelli.
A pesar de que la compra de una máquina ‘pinchadora’ por parte del Estado por $13.4 millones data de mediados de 2010, época en la que Moltó estaba al frente del Consejo (julio de 2010–marzo de 2012), el exfuncionario no figura entre los implicados.
Este medio intentó conocer la versión de Moltó al respecto. Tras atender a una de las llamadas telefónicas, se excusó diciendo que no podía atender porque estaba trabajando, luego de preguntar de qué se trataba la llamada. Finalmente, colgaría el teléfono abruptamente.
