2:00 p.m. - PANAMÁ, Panamá. (AFP).- Familiares las personas que murieron tras ingerir un jarabe importado a Panamá por una empresa farmacéutica española, en 2006, reaccionaron "indignados" por la decisión de un juez español de eximir a la compañía y archivar el caso.
"Hay indignación tanto entre los familiares como en los envenenados (sobrevivientes) porque al final pareciera que nadie es responsable y el culpable va a ser entonces la persona que ingirió el medicamento", dijo a la AFP Gabriel Pascual, coordinador del Comité de Familiares por el Derecho a la Salud y la Vida.
"Consideramos que (la española) Rasfer Internacional como empresa tenía que haber hecho los análisis de los envases y España como país debe asumir también su responsabilidad", dijo Pascual, quien perdió a su abuela y a su padre por la ingestión del producto.
En 2006, un número masivo de personas resultó afectado por la ingesta de un jarabe expectorante sin azúcar, para hipertensos y diabéticos, que terminó siendo un veneno contaminado con 'dietilenoglicol', un producto de uso industrial, no apto para el consumo humano.
Este producto se encontraba en nueve toneladas de glicerina enviadas por el grupo chino CNSC Fortune Way Company a la farmacéutica española Rasfer Internacional, que las vendió a la compañía Medicom de Panamá para elaborar el jarabe, distribuido a los pacientes de la Caja de Seguro Social.
"Las víctimas siguen muriendo y viviendo su vía crucis. No es justo", dijo Pascual, según el cual más de 10 mil personas habrían sido afectadas.
El juez de la Audiencia Nacional española Ismael Moreno archivó en abril pasado el caso contra Rasfer Internacional, considerando que ésta era una "mera intermediaria comercial" y "no estaba obligada a realizar análisis alguno del producto", decisión recurrida por los familiares de las víctimas.
"Hay una negligencia que la justicia española no puede dejar pasar por alto. A Barcelona llegaron esos bidones con glicerina industrial que por no ser analizados fueron transportados a Panamá y produjeron este genocidio", dijo Mitzila Donado, cuyo padre fue otra de las víctimas.