La cinta costera fue visitada ayer por niños de diferentes edades, quienes disfrutaron del soleado día y la brisa marina. Corrían de un lado a otro volando sus vistosas cometas, la mayoría compradas. En antaño los chicos las confeccionaban con trozos de papel, palitos de paleta y pegamento.
Por unas horas los pequeños dejaron a un lado los juegos tecnológicos para realizar un entretenimiento que fue del agrado de sus padres.
