El Ministerio de Obras Públicas (MOP) suscribió una adenda al contrato de la tercera fase de la cinta costera, obra adjudicada en el gobierno de Ricardo Martinelli a la constructora brasileña Norberto Odebrecht.
En la adenda –la cuarta desde que se adjudicó la obra en el año 2011– se reconoce que se han eliminado determinados trabajos incluidos en el contrato original, por un monto de 4 millones 690 mil 180 dólares con 50 centésimos.
Sin embargo, Odebrecht no deberá devolver ni un real, porque en la misma adenda consta que se incorporaron trabajos adicionales cuyo costo también suma –coincidentemente– esa cantidad. Ni un centavo más, ni un centavo menos.
La adenda la firmaron Ramón Arosemena, ministro de Obras Públicas; y Heitor De Abreu Azevedo y Mónica María Vieira de Melo, apoderados de Odebrecht, el 28 de octubre de 2014. Fue refrendada el 2 de diciembre por la entonces contralora Gioconda Torres de Bianchini.
Se intentó obtener una explicación de Arosemena, pero dijo encontrarse de viaje en México, por lo que se le envió un correo electrónico a fin de que explicara, entre otras cosas, la similitud en los montos de los trabajos aumentados y eliminados. Al cierre de esta edición no se había recibido respuesta.
El documento era desconocido hasta ahora. Se hizo público porque Odebrecht lo presentó ante la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, como parte de su contestación a la demanda contencioso administrativa que presentó la Fundación Calicanto para que se anulara una resolución emitida el 14 de abril de 2011 por el Tribunal de Contrataciones Públicas. (Ver recuadro).
LOS AJUSTES
No se especifica cuáles son los trabajos adicionales, ya que la adenda simplemente se refiere a ellos como “afectaciones a servicios públicos”. También consta que se realizaron trabajos que no están asociados directamente a la tercera fase de la cinta costera, como por ejemplo el mejoramiento de drenajes del parque Urracá –un espacio que es responsabilidad de la Alcaldía de Panamá– y otros nueve puntos de la avenida Balboa, que costaron 505 mil 290 dólares.
Entre los trabajos que se eliminaron está la iluminación de la muralla del Casco Antiguo, cuyo costo se había calculado en 2.8 millones de dólares. También disminuyó la cantidad de semáforos colocados en la avenida Balboa.
Ramón Ricardo Arias, de la Fundación Calicanto, mostró su sorpresa ante la existencia de la cuarta adenda.“¿Cómo es posible que se firmara eso sin hacer una auditoría? Hay demasiados cuestionamientos serios para que se proceda a hacer una adenda de algo que no se ha auditado siquiera”, indicó.
El 19 de mayo de 2011, el MOP adjudicó la tercera fase de la cinta costera a Odebrecht, que ofertó 776.9 millones de dólares. El monto fue variando conforme se aprobaban las adendas: en total, tres –la última de ellas el 23 de octubre de 2013–, que elevaron el costo de la obra a 782.1 millones de dólares.
De esa cantidad, 388 millones de dólares corresponden a la construcción del viaducto marino que unió las avenidas Balboa y de los Poetas, interconexión que en el pliego de condiciones de la licitación figuraba que sería a través de un túnel subterráneo.
A Odebrecht ‘no le consta’ el valor del Casco
El 20 de junio de 2011, la Fundación Calicanto presentó una demanda contencioso administrativa contra la Resolución 22 del Tribunal Administrativo de Contrataciones Públicas.
La razón del reclamo es que el Tribunal rechazó un recurso de nulidad que presentó Calicanto contra la decisión del MOP de adjudicar el contrato de la tercera fase de la cinta costera a Odebrecht.
La demanda quedó radicada en el despacho de Alejandro Moncada Luna, el ahora exmagistrado que está encarcelado en El Renacer desde marzo pasado por enriquecimiento injustificado y falsedad de documentos públicos. Con la salida de Moncada Luna, la ponencia la asumió su suplente, el ahora titular Abel
Zamorano.
El 11 de noviembre de 2014, Odebrecht presentó un escrito de contestación a la referida demanda y, como prueba de sus señalamientos, aportó copia de la cuarta adenda, cuya existencia era, hasta entonces, desconocida.
En esa contestación, Odebrecht reniega de la condición del Casco Antiguo como sitio declarado Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), en el año 1997.
“No nos consta, por lo tanto lo negamos”, replicó Odebrecht, ante la advertencia de Calicanto sobre el valor patrimonial del Casco Antiguo y la posición de Panamá como país signatario de la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural.
Unesco, en numerosas oportunidades, advirtió sobre el impacto negativo de la cinta costera tres sobre el valor del Casco Antiguo y pidió suspender la construcción del viaducto.
El gobierno de Ricardo Martinelli nunca atendió estos requerimientos.
