9:33 a.m. - Aquí [en Panamá] se está alojando a una criminal de marca mayor y se le está dando asilo a una persona que lo único que está evadiendo es la acción de la justicia. Con estas palabras se refirió la periodista colombiana Claudia Duque al asilo otorgado la semana pasada a la ex jefa del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia, María del Pilar Hurtado.
A la ex funcionaria colombiana se le investiga por el caso de las intervenciones telefónicas ilegales a magistrados, periodistas, activistas y políticos de la oposición de la nación sudamericana.
La periodista Duque, quien afirmó ser víctima de esta persecución durante el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010), se encuentra en Panamá e hizo estas declaraciones en Telemetro Reporta.
Duque hizo un llamado a la ex jefa del DAS para que muestre las pruebas donde indique que su vida está en riesgo en Colombia, tal como sustentó para pedir asilo en Panamá.
El único riesgo que corre Hurtado es que sea juzgada en Colombia, apuntó Duque. El que la debe la teme, agregó.
La comunicadora cuestionó, además, que Hurtado haya argumentado esas razones de seguridad, toda vez que la línea que sigue el presidente colombiano Juan Manuel Santos es similar a la de su antecesor Uribe.
Recordó que Santos fue el ministro de Defensa en la administración gubernamental pasada. La sucesión presidencial que se dio en agosto fue de Uribe a Uribe, afirmó Duque.
A su vez, criticó que Hurtado esté alegando que no tiene garantías en la Corte de Colombia, cuando en ese país existe un sistema legal que permite a los magistrados declararse impedidos o ser recusados.
Ella está huyendo de Colombia ( ) Tendrán a una persona asilada prófuga de la justicia, declaró en el noticiero.
Persecución del DAS
Según Duque, el DAS en Colombia se constituyó en una Policía política que montó un programa de persecución y espionaje contra la oposición y el periodismo crítico en ese país.
Así la situación, reiteró que fue víctima de persecuciones legales e ilegales. De hecho, recordó que entre 2003 y 2004 recibió un promedio de 70 llamadas telefónicas diarias con amenazas.
En estas llamadas le ponían música de funeral, gritos de gente a quien estarían torturando y también le decían que iban a robarle a su hija de 10 años de edad. Estas amenazas, según enfatizó, provenían presuntamente del DAS.