El portal de asuntos marítimos y logísticos marineinsight.com informó que dos barcos de la marina de guerra de Irán atracaron en Brasil a finales del mes de enero y pretenden cruzar el Canal de Panamá mañana 7 de febrero. “El 28 de enero, a los barcos de la Armada iraní se les permitió atracar en Brasil, a pesar de estar bajo sanciones estadounidenses”.
Irán, una República de corte teocrático, dominada por autoridades religiosas chiitas, se encuentra en desafío y confrontación con los Estados Unidos y la Unión Europea por su apoyo al terrorismo internacional y su intento de desarrollar un arma atómica.
De acuerdo con la publicación, los barcos de guerra iraníes deberían estar cruzando el Canal de Panamá el 7 de febrero, provenientes de Venezuela, país que ha sido un importante aliado de Irán en América Latina.
Un vocero de la Embajada de los Estados Unidos en Panamá dijo a La Prensa que: “Hemos visto los reportes sobre esto y estamos al tanto de las declaraciones de la marina iraní. Nos mantenemos monitoreando cualquier plan de actividades navales de Irán en el hemisferio occidental”.
El portavoz diplomático explicó que, con referencia a la preocupación de los Estados Unidos sobre los navíos iraníes, “los referimos al Gobierno de Panamá y la Autoridad del Canal de Panamá para preguntas relacionadas al Canal de Panamá”.
Irán es un peligro
Para el politólogo Marcel Salamín, “no hay que subestimar la animosidad de Irán contra Estados Unidos (para quien el Canal es la pieza más estratégica de su poderío global) por lo que podemos presumir que ese tránsito no carece de la intención de producir el mayor daño al Gran Satán”. A su vez, recordó que Irán no ha suscrito el protocolo de neutralidad permanente del Canal de Panamá, por lo que habría que tomar medidas importantes.
De acuerdo a Salamín, “si [Irán] quiere atravesarlo: 1) Irán debe firmar y ratificar el Tratado de Neutralidad antes siquiera de entrar a las aguas territoriales de Panamá; 2) como Panamá tiene la potestad de acudir a los otros firmantes para que concurran en la defensa y protección de la vía interoceánica, debe enseguida comunicar al Consejo de Seguridad de la ONU”.
Salamín explicó que cuando trabajó para el Consejo de Seguridad Pública y Defensa Nacional, durante la administración del presidente Martín Torrijos (2004-2009), quedó claro que Irán tenía planes para Panamá: “Siendo subsecretario, tuve que enfrentar y desmantelar un operativo iraní con unos agentes que estaban acreditados en la Embajada de ese país en México y que entraron al país para hacer un assessment [evaluación] de la seguridad del Canal, de sus puntos vulnerables y de la potencialidad de usar el aeropuerto de Albrook para alzar el vuelo y estrellar un avión contra el Canal. Cuando se vieron identificados y que les habíamos confiscado pruebas contundentes, yo negocié con su Embajador en México y se los entregamos”, reveló.
Panamá un objetivo
El 19 de julio de 1994, el vuelo 901 de la empresa Alas Chiricanas, que despegó del aeropuerto Enrique A. Jiménez, en Colón, con destino al aeropuerto de Paitilla en ciudad de Panamá, fue objeto de un atentado terrorista en el que murieron 21 personas, entre ellas, 12 empresarios judíos. La autoría de este atentado fue atribuida a una célula de Hezbolá auspiciada por el gobierno de Irán.
El atentado de Alas Chiricanas ocurrió un día después del atentado en Buenos Aires, Argentina, contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en el que murieron, al menos, 85 personas, y más de 300 quedaron heridas. La autoría de este acto terrorista fue responsabilidad de altos oficiales de las fuerzas de seguridad de Irán.
Otro aspecto que entrecruza las historias de Irán y Panamá es la del 14 de diciembre de 1979, cuando el depuesto Sha de Irán Mohamed Reza Pahlevi, quien huyó de su país ante la insurrección islámica, convirtiéndose en un paria internacional que obtuvo refugio temporal en Isla Contadora, hasta que se trasladó a Egipto, donde murió. Para el régimen islámico de Irán, la imposibilidad de haber alcanzado al exmonarca para su juzgamiento y posible ejecución sigue siendo una afrenta en su historia nacional.
A pesar de los insistentes esfuerzos de obtener una versión oficial, la Autoridad del Canal de Panamá no había emitido declaración alguna al cierre de la edición de esta nota.


