¿Qué dice el terremoto del 9 de octubre sobre la capacidad de las edificaciones panameñas? El arquitecto y urbanista Carlos Antonio Solís tiene dos lecturas sobre el tema.
De forma preliminar, afirma, el desempeño de rascacielos, puentes y carreteras habla bien del trabajo de los profesionales idóneos.
Pero a su juicio, el país tiene “áreas de mejora” en la práctica profesional y en la supervisión de obras.
El sismo, de magnitud 7.5 según el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) y de 7.7 según el Servicio Geológico de Estados Unidos, tuvo su epicentro a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí, en la provincia de Los Santos.
El balance preliminar del Centro de Operaciones de Emergencia (COE) del Sinaproc, con corte a las 8:00 p.m. del viernes, informa sobre daños en nueve provincias y 27 lesionados menores. No consigna fallecidos y tampoco desaparecidos. Los mayores problemas de acceso se concentran en Veraguas y Los Santos.
Solís pidió prudencia. Recordó que en la península de Azuero cayeron torres de iglesias y hay viviendas afectadas, y que algunos tramos de carretera sufrieron afectaciones grandes.
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Advirtió además que la comparación con Ciudad de Panamá, con buen número de rascacielos, tiene un límite, pues en la capital la intensidad fue de 5 grados, no de 7.
El balance del COE registra en la provincia de Panamá afectaciones menores en cuatro edificios de propiedad horizontal y en comercios.
La falla de Pedro Miguel
Solís añadió que la ciudad tiene su propia falla, la de Pedro Miguel, y que esa “sí” pondría a prueba toda la capacidad técnica instalada del país.
El Reglamento para el Diseño Estructural Panameño (REP) de 2014 incorporó los estudios de las fallas Limón y Pedro Miguel que se hicieron durante la ampliación del Canal de Panamá.
El código vigente para el diseño estructural en Panamá es el REP de 2021, recordó.
La Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura (JTIA) lo adoptó con la Resolución 020-2022 y entró en vigencia el 30 de abril de 2023.
Es el último eslabón de una cadena que empezó en 1976, cuando la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos publicó un código antisísmico sin fuerza de ley.
El primer reglamento legal, el REP-84, fue publicado en la Gaceta Oficial el 23 de enero de 1985. Después se actualizó con las versiones de 1994, 2004 y 2014.

Solís explicó que el REP toma como referencia las normas de Estados Unidos para acero y concreto.
Las primeras versiones de este documento exigían menos a las viviendas que a los edificios.. El REP-84 no exigía un diseño sísmico formal para las viviendas unifamiliares. Mientras que el REP-94 incluyó normas más estrictas para estas construcciones y calculó los coeficientes sísmicos con datos de sismos locales, en lugar de los factores de California.
El REP-2004, en tanto, obligó a instrumentar con sensores los edificios nuevos de más de 15 pisos o 5,000 metros cuadrados. Esos sensores alimentan el Programa de Instrumentación Sísmica de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), cuyos datos sirven para mejorar las normas, según aportó el ingeniero Ramiro Vargas en un reciente artículo publicado en La Prensa.
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Falta un código de construcción
Pero el reglamento estructural por si solo no basta, manifestó Solís, pues este regula el diseño de los ingenieros civiles. “Otra parte que falta en Panamá es un código de construcción”, sugirió, que fije cómo se ejecutan las obras.
También considera importante que las ciudades respeten su planificación. No construir en laderas, riberas, zonas inundables ni manglares rellenados. Citó como ejemplo los deslaves que se han dado en San Miguelito.
Vargas, profesor de Ingeniería Civil de la UTP, afirma que tener un buen reglamento no es suficiente, pues a su juicio, hace falta cumplirlo, con profesionales competentes, materiales adecuados, supervisión efectiva y fiscalización.
Añadió que gran parte de la población vive en casas construidas sin supervisión técnica o con modificaciones riesgosas.
Solís sugiere que quien construye debe cumplir con estos puntos:
Profesionales idóneos. Contratar un arquitecto y un ingeniero civil con idoneidad reconocida por la JTIA. “No escoger al más barato”.
Materiales y obra. No ahorrar en la calidad de los materiales. Los profesionales deben inspeccionar la obra y no dejarla solo en manos de albañiles.
Mantenimiento. “La cultura de mantenimiento en Panamá es casi inexistente”, afirmó. Contrastó esa realidad con las estructuras de la antigua ona del Canal, que tienen entre 50 y 100 años y siguen en pie.
Suelo y diseño. Cimentar sobre roca, según Solís, y diseñar estructuras flexibles, que se comportan mejor ante sismos y vientos fuertes que las rígidas. Vargas también planteó caracterizar los suelos, porque un mismo terremoto puede causar efectos muy distintos según las condiciones geotécnicas.


