CHEPO, Panamá. -Fue el refugio de cabecillas del Cartel del Norte del Valle del Cauca de Colombia. Aún guarda secretos tras doce años de haber sido cautelada por las autoridades panameñas y traspasada actualmente a manos de la entidad rectora de la educación superior en nuestro país.
En su interior hay documentos que muestran cómo se comercializaba la cocaína. Papeles que revelan la astucia de los narcos para llevar sus registros de compra y venta utilizando nombres de frutas pesadas por kilos.
La finca conocida como La Porcelana, ahora La Guagara, y que era propiedad de los Henao Montoya -ubicada en Higueronal del corregimiento de Tortí, distrito de Chepo, a unos 150 kilómetros de la capital-, aún deja al descubierto cómo operaban los narcos desde ese sector en territorio panameño.
Aquí se capturó a Lorena Henao Montoya y a su hermano Arcángel de Jesús Henao Montoya, alias el Mocho, preso en Estados Unidos por exportar droga a ese país.
Como testigos mudos están las listas manuscritas y facturas de compra y venta de los kilos de supuestas frutas, pagos de apartamentos, arrendamiento de auto (Costa Rica), pago de impuestos, tiquetes con el logo de Aeronáutica Civil, recibos de arrendamiento de garaje y de peajes del corredor Sur.
Muchos de estos pagos aparecen en colones, moneda costarricense. Partes de estos recibos permanecían dentro de una maleta de viaje, cubierta de polvo, que fue abandonada en la finca.
En la habitaciones, exóticas camas de bambú con capacidad para unas seis personas y otras con candados y cadenas en su cabecera aún permanecen en el lugar.
En el hatillo de una de las casas, con techo de cinc oculto con pencas, había una especie de segundo piso que a simple vista finalizaba donde habían construido un mueble de madera para televisión, pero detrás de las paredes -también de madera- había caletos y otro cuarto oculto.
Hace unos años la finca tenía una lujosa piscina, ranchos de diversión, recámaras bien decoradas, con cuadros y muebles costosos que adornaban las paredes del inmueble de los capos colombianos.
Ahora todo ha quedado reducido a muebles polvorientos, habitaciones llenas de murciélagos y hasta esqueletos de una zorra que murió en el lugar.
La piscina desapareció y pasó a ser un jardín, mientras que los ranchos y las habitaciones ya funcionan como salones de capacitación, porque forman parte del inventario de la Universidad de Panamá.
En la antigua finca La Porcelana aún quedan secretos de los narcos
Fue el refugio de cabecillas del Cartel del Norte del Valle del Cauca de Colombia. Aún guarda secretos tras doce años de haber sido cautelada por las autoridades panameñas y traspasada actualmente a manos de la UP.
13 sep 2014 - 12:02 PM
