Desde temprano, el precandidato José Domingo Arias recibió a un grupo de periodistas y simpatizantes en su casa en Costa del Este, vestido de la misma forma habitual que durante su campaña: camisa Columbia y una gorra, que según él, es la original con la cual aparece en todas sus fotos y utiliza para los días más importantes, como este.
“Ya quiero ver el desenlace de esto”, dijo Arias antes de partir de su vivienda en compañía de su esposa y el precandidato a la alcaldía capitalina y actual ministro de Desarrollo Social, Guillermo Ferrufino.
El plan original era ir en una gran caravana de vehículos con banderas. Y así se hizo: los carros fueron avanzando lentamente, en un gran despliegue. Sin embargo, a pocos minutos de haberse iniciado, fue denunciada. Arias tomó la determinación de abandonar esa movilización. “No vale la pena”, dijo.
Tras la decisión, a Arias y a sus allegados les tocaría ir solo a los tres puntos que tenían dentro de su agenda. Su primera parada fue la escuela Ricardo J.Alfaro, en Tocumen, donde fue atendido por el diputado de ese sector, José Muñoz.
Poco duró la estadía, pues ya estaban atrasados. De manera apresurada se dirigieron a la escuela Carlos A. Mendoza, en San Miguelito, donde la efervescencia fue inmediata.
Un grupo de jóvenes se aproximó tanto a él como a Ferrufino con la esperanza de verlos, saludarlos y sacarse fotos. Arias ejerció su voto en la escuela Belisario Porras, lugar donde culminó su recorrido por la capital. Ahora se prepara para iniciar una gira por el interior del país.