Demostración de fuerza de China en desfile militar por final de la Segunda Guerra Mundial China celebraba este jueves el 70º aniversario de la capitulación de Japón con un imponente desfile militar en el corazón de Pekín, entre grandes medidas de seguridad, en una demostración de fuerza ignorada por la mayoría de dirigentes occidentales.
Al inicio de las ceremonias conmemorativas, el presidente Xi Jinping saludó la victoria de 1945, que permitió que "China volviera ser un gran país en el mundo", y anunció una reducción de 300 mil hombres en los efectivos del Ejército Popular de Liberación (EPL), el más grande del mundo.
El jefe del Estado presidía el acto en la plaza Tiananmen, donde se encontraban formados unos 12 mil soldados y 500 vehículos, sobrevolados por cerca de 200 aviones y helicópteros, símbolos de la fuerza creciente de China en la escena internacional.
Los principales dirigentes de las democracias occidentales, sobre todo el presidente estadounidense Barack Obama o la canciller alemana Angela Merkel, declinaron la invitación, como el primer ministro Shinzo Abe, iniciador de una revisión de la política pacifista de Japón que tanto irrita a Pekín.
El presidente Xi Jinping es el comandante jefe del Ejército en su calidad de presidente de la Comisión Militar Central del Partido Comunista chino (PCC), el órgano dirigente del Ejército Popular de Liberación (EPL).
Bajo su dirección, China se aleja de la llamada política de "perfil bajo" preconizada por Deng Xiaoping, sucesor de Mao Tse-tung, y busca afirmarse reforzando y modernizando sus Fuerzas Armadas, aun a costa de fricciones con sus vecinos del mar de China oriental y meridional.
Un experto de China en la universidad Yonsei de Seúl, John Delury, explicó que la participación limitada de dirigentes extranjeros en las celebraciones chinas se debe a que son "un acontecimiento muy militarista y nacionalista".
"A través de Asia y ciertamente en Estados Unidos, se dan todo tipo de inquietudes sobre el aspecto 'poder duro' del auge de China", declaró.
El Ejército chino aseguró que un 84% de los equipamientos que se verán en el desfile hacen su aparición en público por primera vez.
Según la prensa oficial, se presentan aparatos de la aeronaval, bombarderos de gran radio de acción y diversos tipos de misiles, incluyendo el misil balístico DF-21D, llamado asesino de portaaviones, un proyectil que suscita muchas especulaciones en los medios militares acerca de su capacidad para modificar la relación de fuerzas en el océano Pacífico, coto tradicional de la 7ª Flota estadounidense.
Una portavoz de la diplomacia china, Hua Chunying, estimó que los comentarios acerca del carácter agresivo de este desfile corresponden a una "mentalidad no muy brillante". "Las tropas chinas son tropas para la paz", declaró el miércoles en una comparecencia regular ante la prensa, y aseguró que "cuanto más fuertes sean, mejor podrán garantizar la paz mundial".
Casi un millar soldados extranjeros, incluyendo un destacamento ruso, participan en el desfile , en presencia del presidente Vladimir Putin, principal figura entre los dirigentes extranjeros.
El presidente Xi Jinping asistió en mayo pasado en Moscú a un desfile similar, ignorado también por los responsables occidentales debido a la crisis ucraniana.
La presidenta surcoreana, Park Geun-Hye, cuyo país estuvo colonizado por Japón, el presidente surafricano, Jacob Zuma, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, figuran asimismo entre los invitados.
Único representante gubernamental de las grandes diplomacias occidentales, está presente también el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius.
Japón, que invadió China en 1937, capituló formalmente hace 70 años en una ceremonia que tuvo lugar en la bahía de Tokio, a bordo del acorazado estadounidense USS Missouri.
