El gobernador del estado donde un mar de agua y lodo sumergieron una villa en Brasil la semana pasada tras la ruptura de dos presas en una mina, dijo el domingo que existe poca esperanza de hallar a los desaparecidos.
Fernando Pimentel, gobernador del estado de Minas Gerais, dijo el domingo en conferencia de prensa que todavía no sabe qué causó la ruptura el jueves de las presas de la mina Samarco.
Agregó que se trató de "una tragedia de grandes dimensiones". Al menos una persona falleció y más de dos decenas están todavía desaparecidas, aunque las cifras siguen llegando.Autoridades locales dicen que podría haber personas con vida en zonas aisladas.
La búsqueda de sobrevivientes se reanudó por helicóptero el domingo a pesar de que las condiciones lluviosas han obstaculizado las labores de los socorristas.
"A medida de que el tiempo va pasando, la esperanza va disminuyendo", dijo Pimentel en una rueda de prensa en Mariana, ciudad más afectada por la riada, que ocurrió por la ruptura de dos diques en un complejo minero de la empresa Samarco.
Pimentel dijo que "difícilmente" se podrá encontrar con vida a los 13 trabajadores de Samarco que fueron arrastrados por la riada, aunque dijo que aún queda "esperanza" de localizar a alguno de los quince habitantes de la zona cuyo paradero es desconocido.
Los cuerpos de rescate retomaron este domingo las labores de búsqueda de supervivientes y de forma paralela se ha restablecido el acceso a los pueblos que habían quedado aislados por el vertido de lodo, según el gobernador.
En las búsquedas participan unos 200 efectivos de los bomberos, la Policía, la Defensa Civil y el Ejército.
El alcalde de Mariana, Duarte Júnior, tuvo que ser hospitalizado este domingo por causa del estrés y el cansancio, aunque los médicos descartaron el riesgo de un infarto.
El poblado más afectado, Bento Rodrigues, que depende administrativamente de Mariana, fue prácticamente borrado del mapa, pues la avalancha destruyó 158 de las 180 casas que lo componían y las 22 viviendas restantes, aunque quedaron en pie, sufrieron cuantiosos daños.
El lodo también arrasó a su paso tierras de cultivos y pastos y alcanzó, con su contenido de metales pesados, el cauce del rÍo Doce, uno de los mayores del sureste de Brasil y cuyo caudal se ha elevado más de un metro.
Samarco, controlada por la brasileña Vale y la australiana BHP, dos de las mayores mineras del mundo, informó que el lodo no es tóxico para el ser humano puesto que está compuesto principalmente por sílice, mineral encontrado en la arena.
El órgano de Defensa Civil informó que se ha cortado el suministro de agua en 19 ciudades que se abastecen del río Doce por causa del vertido, que según Samarco fue de 62 millones de metros cúbicos de agua y residuos minerales.





