Los brasileños se lanzaron en masa a las calles este sábado 25 de febrero para seguir desde temprano el frenesí de música, baile y cerveza de los “blocos” de Carnaval, que calientan la antesala de los exuberantes desfiles de las escuelas de samba en Río de Janeiro.
Desde la ciudad de Recife en el noreste hasta Río de Janeiro o Sao Paulo en el sureste, millones de hombres, mujeres y niños pusieron pausa a una crisis económica devastadora y dejaron de lado el tembladeral político que aqueja al país para armar una fiesta a cielo abierto, que comenzó oficialmente el viernes por la noche y cerrará el miércoles después del mediodía.
En Recife, el “Galo de Madrugada” se jacta de ser el mayor “bloco” callejero del mundo. Según reportes de la prensa brasileña, convocó a casi dos millones de personas este sábado en un cortejo que se extiende por seis kilómetros a través de los barrios céntricos de la capital del estado de Pernambuco.
Una mujer disfrazada de policía pedía por la paz, mientras agitaba su cadera junto a un falso pirata bañado en brillantina que sostenía hábilmente una lata de cerveza.
La música es un continuo que acompaña los movimientos de superhéroes, celebridades y futbolistas de cotillón. “Tudo de bom” (todo lo bueno), deseaba la policía a los televidentes, arrojando besos a la cámara de la televisora Globo que registraba la fiesta.
Lo mismo en Salvador de Bahia que, tal como Recife y Olinda en Pernambuco, no tiene sambódromo ni desfiles de escuelas de samba, pero sí carnavales callejeros de fuerte tradición y enorme convocatoria.
En la capital bahiana, con su eterno calor tropical, decenas de espectáculos ocurrían al mismo tiempo con shows de artistas como Claudia Leite, Ivete Sangalo o Carlinhos Brown cantando desde lo alto de camiones. La noche del viernes en el Pelourinho, en el corazón de Salvador, un homenaje a los 50 años del movimiento musical Tropicalismo reunió a gigantes de la música brasileña como Gilberto Gil y Caetano Veloso.
Río de Janeiro es otro hervidero este sábado. Pese a las nubes, el centro neurálgico del Carnaval ofrecía centenares de espectáculos simultáneos por toda la ciudad, encabezados por el bloco “Bola Preta”, patrimonio cultural carioca con 99 carnavales en su haber.
