Los equipos de rescate luchaban este jueves 6 de septiembre contrarreloj en el norte de Japón para encontrar supervivientes entre los escombros de las casas destrozadas por el fuerte sismo que provocó corrimientos de tierra y causó al menos 11 muertos.
Además de las 11 personas fallecidas, unas 300 resultaron heridas.
Unas fotografías aéreas mostraban montañas literalmente partidas en dos por impresionantes corrimientos de tierra que arrancaron todos los árboles de la ladera y sepultaron casas enteras.
Los bomberos evacuaron en helicóptero un parte de los habitantes, pero 31 personas seguían desaparecidas, según la televisora pública NHK.
Militares de las fuerzas de autodefensa llegaron a la zona para participar en las operaciones de rescate. Estaba previsto movilizar a unos 25 mil efectivos.
“Vamos a esforzarnos lo máximo para salvar vidas”, declaró el primer ministro, Shinzo Abe, tras una reunión de crisis.
El alcalde de la ciudad de Atsuma prometió que los socorristas trabajarían “toda la noche” en un esfuerzo por encontrar supervivientes.
El sismo, de una magnitud de 6.6, se produjo a unos 62 kilómetros al sureste de Sapporo, la capital de la región de Hokkaido, norte de Japón, apenas dos días después de que un tifón causara importantes daños en la región occidental de Osaka.
Poco después hubo una réplica de magnitud 5.3 en la zona y varios temblores secundarios durante la madrugada.
“El temblor me despertó poco después de las tres de la madrugada. Encendí la luz, pero se apagó justo después”, contó Akira Fukui, un habitante de Sapporo.
