Catar aislado por su supuesto apoyo al “terrorismo” y su acercamiento a Irán, gran rival en la región de Arabia Saudí, rechazó de forma implícita una lista de exigencias reclamadas por sus adversarios árabes, al considerar que atentan contra su soberanía nacional.
Esa lista, que reclama entre otras cosas el cierre del canal de televisión Al Jazeera, la reducción de las relaciones con Teherán y la clausura de una base militar turca, fue enviada el 22 de junio a Doha, que tenía un plazo de 10 días, esto es, hasta el domingo por la noche, para dar una respuesta. Arabia Saudita y sus aliados anunciaron la madrugada del lunes (hora local) que a pedido de la mediación kuwaití decidieron prorrogar por 48 horas el ultimátum fijado a Catar.
“La lista de peticiones está hecha para ser rechazada”, declaró el ministro de Exteriores catarí Mohamed ben Abderrahman al Thani el sábado en Roma. Arabia Saudí, Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto rompieron el 5 de junio sus relaciones diplomáticas con Catar, acusando al país de apoyar “el terrorismo” y acercarse a Irán, rival de Riad.
Doha niega esas acusaciones y opina que nadie tiene derecho a dictar su política extranjera. “Todo el mundo es consciente de que esas peticiones aspiran a usurpar la soberanía del Estado de Catar”, afirmó Al Thani en la capital italiana. En el pulso iniciado el mes pasado, los adversarios del país lo instaron a acatar el consenso regional sobre cuestiones tan espinosas como el apoyo a los islamistas y las relaciones con Irán.
El pequeño emirato, rico en recursos gasísticos y con grandes ambiciones, siempre fue independiente respecto a su política extranjera aunque fuera miembro del Consejo de Cooperación del Golfo.
Según un comunicado común publicado por la agencia oficial saudita Spa, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Egipto aceptaron extender el ultimátum luego de que Catar anunciara que entregará su respuesta el lunes al emir de Kuwait.
