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La vida loca del Chapo Guzmán: yates, clínicas suizas y hasta un zoológico

La vida loca del Chapo Guzmán: yates, clínicas suizas y hasta un zoológico
La vida loca del Chapo Guzmán: yates, clínicas suizas y hasta un zoológico

Tratamientos de rejuvenecimiento en clínicas suizas, una mansión frente al mar en Acapulco con un yate llamado “Chapito” en la puerta, ranchos por doquier, cuatro jets, un puñado de mujeres y un zoológico privado con leones: en los años de 1990, El Chapo Guzmán era el rey de México.

Antes de su primer arresto en Guatemala en 1993, el exjefe del cartel de Sinaloa Joaquín El Chapo Guzmán era un hombre que disfrutaba al máximo de la fortuna que amasaba traficando toneladas de droga a Estados Unidos, aunque también gastaba millones para protegerse de las autoridades, de sus enemigos y hasta para grabar las conversaciones telefónicas de sus muchas novias.

Así lo relató este martes 27 de noviembre durante su juicio en Nueva York uno de sus más cercanos colaboradores en esa época, Miguel Angel El Gordo Martínez, expiloto y gerente del Chapo en Ciudad de México, que hoy integra el programa de protección de testigos de Estados Unidos y colabora con la fiscalía.

A comienzos de los años de 1990, el negocio de transportar cocaína colombiana a Estados Unidos –la especialidad del Chapo– “era el mejor negocio del mundo”, relató al jurado Martínez. “Se agarró el boom cocainero”.

El Chapo llegó a recibir hasta tres de sus jets llenos de dinero de las ventas de droga en Estados Unidos: de 8 a 10 millones de dólares en cada avión llegaban “casi cada mes” a Ciudad de México desde Tijuana, tras recibir los pagos de Estados Unidos.

Con esos cerca de 30 millones de dólares mensuales, El Chapo, que nació en la pobreza y comenzó a traficar drogas desde adolescente, no era ahorrador ni tacaño.

“Viajábamos por todo el mundo (...) a Brasil, Argentina, Aruba, por toda Europa, a Japón, Hong Kong, Tailandia, Perú, Cuba, Colombia, Panamá... ”, enumeró el testigo al recordar algunos viajes de trabajo, pero también otros de placer, como a Macao “para apostar”.

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