La localidad de Charlotte levantó su toque de queda a medianoche, en un indicio de la posible relajación de las protestas que han marcado a la ciudad más grande de Carolina del Norte desde que un afroamericano murió la semana pasada baleado por la policía.
Un fin de semana sin violencia en las calles concluyó con la celebración en la ciudad del juego de NFL entre los Panthers de Carolina y los Vikings de Minnesota.
Aun así, las manifestaciones continuaron por sexto día desde la muerte el martes de Keith Lamont Scott, de 43 años, tras una confrontación con la policía de Charlotte.
En las dos primeras noches de protestas se registraron incidentes violentos en los que la gente rompió ventanas, bloqueó parte de una autopista a su paso por el centro de la ciudad y quemó el contenido de un tractor con remolque. Más de 12 agentes de policía resultaron heridos.
Varios manifestantes treparon a la Interestatal 277 a su paso por el centro de Charlotte el domingo por la noche e intentaron cortar el tráfico hasta que llegó la policía. Los manifestantes huyeron corriendo, pero uno de ellos cayó delante de un vehículo todoterreno manejado por policía de Greensboro que ayudaba a los agentes locales, indicó la policía de Charlotte-Meckleburg.
El hombre, Donnell Jones, de 26 años, no resultó herido y fue acusado de alterar el orden público y resistirse al arresto.
Antes el domingo, un grupo de unos 100 manifestantes se reunió al otro lado de la calle frente al estadio Bank of America antes del juego de NFL para protestar por la muerte de Scott. Fueron rodeados por al menos dos docenas de policías con bicicletas.
Cuando se escuchó el himno nacional, todos los manifestantes se hincaron en una rodilla, como han estado haciendo durante semanas muchos jugadores de fútbol americano para atraer la atención a los problemas en el país, incluidos tiroteos de la policía. Dentro del estadio, el safety de Carolina Marcus Ball levantó un puño durante el himno nacional.
Imágenes de video sobre el incidente publicadas el sábado por la policía no han esclarecido si Scott amenazó a las autoridades con una pistola antes de ser baleado por un policía afroamericano.
El jefe de policía Kerr Putney dijo el sábado que Scott "estaba absolutamente en posesión de una pistola", y agregó que aunque los agentes no violaron la ley, la Oficina Estatal de Investigaciones continúa dedicada al caso.
