Los pobladores del municipio colombiano de Salgar darán sepultura el jueves al primer grupo de muertos que dejó el lunes una avalancha de lodo y piedra y que según cifras oficiales ha dejado hasta ahora 84 fallecidos.
Monseñor Noel Antonio Londoño, obispo del municipio de Jericó, cercano a Salgar, dijo por teléfono a The Associated Press que el sepelio colectivo será a las 3:00 p.m. hora local (2000 GMT) y que él encabezará la ceremonia religiosa.
Salgar pertenece al departamento de Antioquia y está ubicado a 265 kilómetros al noroeste de Bogotá. En el amanecer del lunes, la quebrada La Liboriana se desbordó y se llevó consigo a familias enteras.
Miguel Tavera, gerente de servicios de la Funeraria La Esperanza de la ciudad de Medellín, indicó por teléfono que después de las 10 de la mañana (1500 GMT) serán enviados para el sepelio en Salgar 33 cadáveres.
El campesino Álvaro Hernández, quien perdió a 16 de sus familiares, será uno de los asistentes al sepelio. De los pocos que se salvaron de su familia fue su nieto de 11 meses de nacido, encontrado en medio del lodo un par de horas después del alud. No está claro aún cuántas personas están desaparecidas tras la borrasca.
En todo caso, las autoridades han dicho que las posibilidades de vida para ellos son mínimas. La de Salgar es tal vez la mayor tragedia en Colombia desde el terremoto que en 1999 sacudió a la ciudad de Armenia y dejó más de 1.000 muertos.
El presidente Juan Manuel Santos ha prometido reconstruir las viviendas perdidas y proporcionar refugio y asistencia a los afectados.
La accidentada orografía de Colombia, ubicada en una zona con actividad sísmica en el extremo norte de los Andes, combinada con la mala calidad de las construcciones hace del país uno de los más propensos a los desastres en Latinoamérica.
Más de 150 catástrofes lo han sacudido en los últimos 40 años, las cuales han cobrado más de 32 mil vidas y afectado a más de 12 millones de personas, según el Banco Interamericano de Desarrollo.
