Como cada año en España, la Navidad llegó dos días antes para los ganadores de la lotería, entre ellos una sección de un partido comunista en Andalucía y los habitantes de un barrio en Madrid, quienes se repartieron el “gordo”.
Los billetes que comparten el primer premio, de 692 millones de dólares, fueron vendidos por una oficina de lotería en el Paseo de la Esperanza de un barrio clase media de la capital española, Arganzuela, donde iban llegando los exultantes ganadores.
“Vivo de alquiler, estoy separado, con un niño con una discapacidad y esto me va a solucionar la vida”, señaló Vicente Villaverde, de 44 años, uno de lo poseedores de un décimo con el número 66.513.
Villaverde, así como cada uno de los dueños de un décimo de ese número, recibirá 418 mil dólares.
“Estaba de camino a un sitio para recoger herramientas cuando me llamaron y me dijeron: ‘Vicente, mírate los décimos”, relató, vestido con su jersey gris de técnico de la empresa Gas Natural donde trabaja.
“¿Lo que voy a hacer? Pagar mi hipoteca, devolver el dinero que debo y... vivir”, dijo Elena Ferreira, de 42 años, quien no paraba de fumar mientras era acechada por numerosas cámaras de televisión.
“Estoy muy nerviosa, atacada, no sé. Llevo en el paro (desempleo) desde el año 2014 en que cerré la panadería que teníamos”, indicó en jeans y camiseta esta mujer, casada y con dos hijos.
Alegría desbordante, abrazos entre los ganadores, botellas de cava: el festejo era total en la oficina de lotería que repartió el “gordo” de la lotería de Navidad, cuyo sorteo es seguido todos los años por millones de personas por televisión.
Llenos de gozo se mostraban los dueños del local, María Josefa Rojo y su marido Agustín Ramos, no solo por haber “repartido” tanta riqueza, sino por haberse asegurado ellos mismos un décimo.
“Me alegro mucho, ha ganado mucha gente, no sé cuántos, (...) y uno nos ha tocado a nosotros mismos”, dijo a la AFP María Josefa, en la entrada de la administración de lotería, donde ya colgaba un cartel: “Ha caído aquí el gordo de Navidad”.
A medida que se iban conociendo los ganadores de los miles de premios, se multiplicaban las historias de los ganadores.
