El exdiputado y cantante evangélico Fabricio Alvarado y el oficialista Carlos Alvarado son las opciones entre las cuales Costa Rica deberá decidir este domingo 1 de abril para elegir presidente en la segunda ronda electoral.
El exdiputado del Partido Restauración Nacional, Fabricio Alvarado, de 42 años, sorprendió a todos al ganar la votación del 4 de febrero con un 24.99% de los votos, impulsado por su oposición a la opinión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que pidió a Costa Rica habilitar el matrimonio entre homosexuales.
El oficialista Carlos Alvarado, de 37 años, del Partido Acción Ciudadana, también debe mucho de su crecimiento electoral al tema del matrimonio gay, pero por convertirse en una opción para quienes están de acuerdo con la postura de la corte y rechazan el discurso religioso de su contrincante.
Ninguno de los dos candidatos alcanzó en la primera votación el 40% de los votos necesarios para ganar la presidencia del país para el periodo 2018-2022, lo que obliga a esta segunda ronda para la cual han sido convocados nuevamente 3 millones 322 mil 329 electores.
Ambos candidatos, que además de compartir el mismo apellido sin ser familia directa son también periodistas de formación, han dedicado buena parte de su tiempo en las últimas semanas a concretar alianzas en busca de lo que los dos han llamado un “gobierno de unidad nacional”.
Entre sus seguidores la discusión se ha tornado un tanto agresiva, con acusaciones a Restauración Nacional por utilizar la religión para conseguir votos y señalamientos a Acción Ciudadana por los casos de corrupción que se han revelado del actual gobierno de Luis Guillermo Solís.
En las propuestas de ambos figura ahora como prioridad la atención del creciente déficit fiscal, que en 2017 cerró en un 6.2% del producto interno bruto y que el actual gobierno ha buscado frenar con la implementación de un paquete tributario que incluye la conversión del impuesto de ventas en un impuesto al valor agregado.
Para esta elección Carlos Alvarado probará su fortaleza en las localidades del centro del país, frente a la ventaja que mostró Fabricio Alvarado en las poblaciones de las áreas rurales y zonas más excluidas de la gran área metropolitana costarricense.
