La tensión aumentaba en Francia este miércoles con el bloqueo de la prestigiosa universidad parisina de Sciences Po en protesta por una reforma educativa impulsada por el presidente Emmanuel Macron, mientras que las huelgas en el sector ferroviario seguían paralizando una parte de la red en todo el país.
Alrededor de 70 estudiantes ocupan desde el martes por la noche el Instituto de Ciencias Políticas de París para manifestarse en contra de la aplicación de criterios de selección para el ingreso a las universidades públicas en Francia.
"Los estudiantes de Science Po contra la dictadura macronista", rezaba una pancarta izada en la fachada del histórico establecimiento, por el cual han pasado varias generaciones de políticos franceses, incluido el propio Macron.
El acceso principal al edificio se encontraba cerrado este miércoles, una decisión tomada por la dirección del instituto por "motivos de seguridad".
"Hay un hartazgo político general", explicaba a la AFP Lounes, estudiante en Máster.
"Debemos mostrar una cohesión frente a la selección", destacó."¡Es una vergüenza!", denunciaba en cambio Paul, estudiante en primer año. "Es una minoría la que está bloqueando. Mucha gente quiere ir a clase. Hay una minoría silenciosa que no quiere esto", señaló.
El rector de la universidad de Ruán, en el norte de Francia, también anunció que su campus principal permanecerá cerrado hasta el lunes, después de que estudiantes tomaran varios locales del establecimiento.
Los estudiantes franceses están en pie de guerra desde marzo contra la implementación de nuevos criterios de selección para el ingreso a las universidades públicas, considerados como una violación del principio de "educación gratuita para todos".
La movilización estudiantil coincide con la huelga de trabajadores de la empresa nacional de ferrocarriles (SNCF), que el miércoles protagonizaban una cuarta ronda de paros a nivel nacional en contra de una reforma del sector lanzada por Macron.
Los ferroviarios, que mantienen un pulso con el gobierno desde abril, llaman a una movilización "de alto nivel" en contra del proyecto de ley del ejecutivo que prevé, entre otros, la supresión para los nuevos empleados del estatuto especial de los trabajadores de la SNCF y la apertura del sector a la competencia.
Pese al debilitamiento de la protesta en comparación a la semana pasada, miles de usuarios seguían viéndose afectados. Solo uno de cada tres trenes de alta velocidad (TGV) y uno de cada cuatro trenes interurbanos circulaban el miércoles.
