Los gobiernos occidentales que siguen los avances en Turquía arriesgan inversiones. El presidente Recep Tayyip Erdogan podría perfectamente atenerse a su compromiso de ayudar a la Unión Europea a controlar la migración ilegal y apoyar las operaciones militares de Estados Unidos ya que ambas son de su interés.
Pero su ofensiva contra los opositores tras el fallido golpe de estado lo está transformando más en un socio cada vez más desagradable.
Ya antes del alzamiento las políticas autoritarias de Erdogan causaban inquietud en las capitales occidentales. Éstas concluyeron acuerdos con el mandatario en relación con los migrantes y las medidas para combatir el terrorismo porque Turquía se encuentra en medio de muchas de las crisis de seguridad que enfrenta Europa.
Pero el arresto de cerca de 6 mil militares y altos funcionario judiciales, sumado a negociaciones para restablecer la pena de muerte para los rebeldes, han activado las alarmas en Berlín, Bruselas y Washington.
“A corto plazo no debería haber una gran diferencia en los diversos acuerdos porque es de interés para ambas partes mantenerlos en marcha”, dijo Ian Lesser, director de política exterior del Fondo Marshall Alemán de Estados Unidos.
“Pero a mayor plazo se verán sometidos a presiones”.
UN SOCIO INCÓMODO
La canciller alemana Angela Merkel solicitó la cooperación de Erdogan en marzo para frenar el flujo de refugiados que alteró las políticas europeas el año pasado, mientras que Estados Unidos lanza ataques aéreos contra el Estado Islámico en Irak y Siria desde la base aérea Incirlik en el sur de Turquía.
Tanto para Estados Unidos como para la UE, la cooperación con Turquía se basa en supuestos valores democráticos compartidos. La respuesta de Erdogan a la rebelión hace que esa cooperación sea más difícil de justificar.
Merkel instó al presidente turco a actuar con moderación en lo relativo a las medidas tras el intento de golpe y le advirtió el lunes que la ejecución de rebeldes podría poner fin a sus posibilidades de unirse a le UE.
El secretario de Estado de EU., John Kerry, señaló que la pertenencia de Turquía a la OTAN también podría correr peligro si Erdogan se extralimitara.
Ibrahim Kalin, vocero de Erdogan, dijo el martes que las autoridades turcas simplemente hacen respetar las leyes y que varios miles de personas participaron en actividades ilícitas relacionadas con el golpe.
El Ministerio de Educación suspendió a 15 mil 200 funcionarios, informó la agencia estatal de noticias Anadolu el martes, mientras que el Consejo de Educación Superior solicitó la renuncia de los decanos de las mil 577 universidades, según la televisión estatal turca TRT.
Las relaciones de Turquía con la UE y con Estados Unidos enfrentan posibles puntos de tensión en los próximos meses.Las autoridades europeas han mantenido la posibilidad de que los turcos viajen sin visa para octubre y han dado nuevo impulso a su incorporación a la UE en el marco del acuerdo de marzo sobre migración.
Para obtener tales concesiones, Erdogan debe impulsar el control y el equilibrio democrático, posibilidad que ya se veía reducida antes del golpe.
“Hasta cierto punto, los turcos desearán que Europa cumpla su promesa de desplazamiento sin visado, pero esto se hace cada vez más difícil de presentar a la opinión pública europea si las políticas nacionales turcas comienzan a parecerse cada vez más a las de Medio Oriente”, dijo Lesser
