Un enorme y abrasador incendio avanzaba hacia el sur de Canadá y este jueves, 5 de mayo, obligó el desalojo de tres comunidades al sur de la principal ciudad en la región de arenas bituminosas.
Funcionarios de la municipalidad rural de Wood Buffalo fueron notificados de un cambio en los patrones climáticos y no se quisieron arriesgar, por lo que ordenaron el desalojo de Anzac, Gregoir Lake Estates y Fort McMurray First Nation.
El incendio ya ha obligado a ordenar el desalojo de más de 80 mil personas y ha incendiado mil 600 hogares y otras construcciones en Fort McMurray.
La provincia de Alberta declaró estado de emergencia. A primeras horas del jueves, residentes agotados que había dejado Fort McMurray estaban en autobuses que se dirigían a Edmonton después de ser obligados a dejar su albergue temporal en Anzac.
Llegaron ahí la tarde del martes después de ser desalojados de sus hogares en Fort McMurray. Para la mañana del miércoles, el centro recreativo de Anzac era un dinámico albergue lleno de gente, mesas con comida e hileras de camas. Para la tarde, estaba siniestramente silencioso y vacío.
Entre las noticias buenas fue que la planta de tratamiento de agua de Fort McMurray se salvó y Scott Long, de la Agencia de Atención de Emergencias de Alberta, afirmó que el centro de la ciudad se salvó gracias a “esfuerzos sobrehumanos” de los bomberos. No se informó de heridos o muertos debido al incendio.
Pero las imágenes eran devastadoras: camiones, casas y postes de teléfono quemados por completo, con cables colgando como pequeñas cruces de madera.
La primera ministra de Alberta, Rachel Notley, voló para supervisar de primera mano la situación y tuiteó fotos aéreas “desgarradoras” del incendio.

