OBAMA DA PRIMER PASO PARA ACABAR CON EL AISLAMIENTO

Después de 53 años, llegó la hora para Estados Unidos y Cuba

Después de 53 años, llegó la hora para Estados Unidos y Cuba
Después de 53 años, llegó la hora para Estados Unidos y Cuba

Después de 53 años de hostilidades entre Estados Unidos (EU) y Cuba, el momento para resarcirse era perfecto para ambos gobiernos. El hito en las relaciones cubano-estadounidenses vino acompañado de la liberación del ciudadano estadounidense Alan Gross y de un espía estadounidense no identificado, así como de la liberación de tres espías cubanos.

Los añejos enemigos anunciaron que tomarían medidas para reanudar relaciones diplomáticas, y Washington dijo que levantaría restricciones económicas y de viaje.

Las sorpresivas medidas se dan cuando el presidente Barack Obama centra su atención en lo que será su legado, mientras que Raúl Castro trata de mejorar las condiciones económicas de su nación ante el estancamiento de reformas y la caída del precio del petróleo, que ha afectado con fuerza a sus aliados. “A partir de hoy todo cambia”, dijo Carlos Alzugaray, un ex diplomático cubano que vive en la isla y tiene relaciones cercanas con el gobierno de Castro.

“Esto promete ser el cambio más grande en nuestras relaciones en 50 años”, dijo Ted Henken, analista y autor de Entrepreneurial Cuba, que examina los cambios económicos y sociales que Castro ha instituido desde que sucedió a su hermano Fidel en el poder en 2006.

Esos cambios han permitido a los cubanos comprar y vender propiedades, comprar autos, viajar al extranjero sin necesitar autorización, abrir sus propios negocios y contratar empleados. Pero las reformas no han tenido mucho éxito debido a la falta de dinero de los cubanos. La moribunda economía de Cuba creció sólo 1.4% en 2014, de acuerdo con los propios cálculos del gobierno, y muchas empresas privadas que abrieron a bombo y platillo en el último par de años han cerrado. Una reciente ley de inversión extranjera no ha atraído mucho capital. En tanto, el espectacular desplome de los precios del crudo ha causado estragos en el principal benefactor de Cuba: Venezuela, que provee a la isla con unos $3 mil millones de dólares al año en crudo subsidiado. Otro aliado clave, Rusia, también atraviesa problemas económicos.

“Si miras al mundo, [Cuba tiene] una urgente necesidad de recursos económicos, de divisas. Rusia enfrenta sanciones. Irán enfrenta sanciones, los chinos son empresarios muy prácticos”, dijo Paul Webster Hare, ex embajador británico en La Habana. “Así que quieren abrir el grifo de nuevas divisas, y EU es el primero en la lista”.

Los cubanos reciben unos $2 mil millones en remesas de EU cada año, una cifra que muy probablemente subirá debido a alivio de restricciones económicas, dijo Julia Sweig, analista de Concejo sobre Relaciones Exteriores.  Un incremento en el número de estadounidenses que viajen a la isla, y nuevos cupos que les permitirán traer más de los famosos habanos y del ron cubano, también serán bienvenidos.

Otra razón para la apertura de Cuba podría ser más personal. Raúl tiene 83 años, y Fidel, 88, y ambos están bien conscientes de que no les queda mucho tiempo más para supervisar la revolución que dirigieron en 1959. El presidente Castro ha dicho que pretende renunciar en 2018 y que quiere dejar al país bien encaminado a un sistema reformado, bajo sus propios términos.

Alzugaray dijo que Castro podría enfrentar oposición del sector más conservador, pero que tiene la influencia política para lidiar con cualquier disidencia, algo que su sucesor podría no tener.

Para Obama, el momento también resulta propicio. El anuncio, que fue inmediatamente criticado por legisladores cubano-estadounidenses en ambos lados del espectro político, se hizo el día después que el Congreso concluyó su periodo de sesiones, y antes de que los republicanos tomaran el control de ambas cámaras en enero de 2015. También se da después que investigaciones de The Associated Press revelaron vergonzosos programas encubiertos por parte de la USAID, incluido un plan para establecer un servicio clandestino similar al Twitter y otro para reclutar a cantantes cubanos de hip-hop. El jefe de la USAID anunció el miércoles que renunciaría.

Obama no estará cortando listones en algún McDonald's o Starbucks en Cuba en el futuro cercano. Está creando el impulso que a fin de cuentas llevará a la apertura de un Marriott. Pero no abriremos un Marriott mañana.


Julia Sweig
Analista de Consejo sobre Relaciones Exteriores

The New York Times también publicó una serie de editoriales en los que hace llamados para un cambio en la política hacia Cuba. Desde la derrota de los demócratas en las elecciones legislativas de noviembre, Obama se ha embarcado en una misión para demostrar que no se quedará con los brazos cruzados en los últimos momentos de su mandato, y ha usado su poder ejecutivo para hacer cambios de política migratoria y ambiental, además de anunciar un acuerdo con China sobre combate al cambio climático.

Los analistas dicen que las actuales negociaciones podrían llevar a una reunión personal entre Obama y Castro en la Cumbre de las Américas a realizarse en Panamá en abril del próximo año, a la que Cuba fue invitada por primera vez. Aun así, diversos obstáculos se interponen en la normalización de relaciones. Washington aún prohíbe el turismo de estadounidenses a Cuba, y el gobierno de Obama no puede levantar el embargo comercial sin aprobación del Congreso, algo que resulta improbable mientras haya un Castro en el gobierno de La Habana.

Cualquier acuerdo final muy probablemente necesitará contemplar compensación para los exiliados cubanos que perdieron propiedades cuando huyeron de su patria hace décadas.

Por su parte, Castro ha dejado claro que su país sigue comprometido a los ideales comunistas de la revolución, lo que significa que una democracia multipartidista, la libertad de prensa y el sistema capitalista no son posibilidades reales en el corto plazo. Y aunque los lazos comerciales podrían fortalecerse, Obama no estará cortando listones en algún McDonald's o Starbucks en Cuba en el futuro cercano. "Está creando el impulso que a fin de cuentas llevará a la apertura de un Marriott", dijo Sweig. "Pero no abriremos un Marriott mañana".

El exilio cubano llama cobarde y traidor a Obama

El "guiño" que hizo Barack Obama a la ciudad de Miami en su histórico discurso de ayer, miércoles 16 de diciembre, en el que anunció el restablecimiento de relaciones diplomáticas con La Habana, no sedujo lo más mínimo al exilio cubano, que ha recibido la noticia como "un jarro de agua fría".

"Cobarde" y "traidor" son algunos de los calificativos que dedicaron al presidente miembros del exilio, disidentes cubanos presentes en Miami como "Antúnez" y, por supuesto, líderes republicanos como Marco Rubio o Jeb Bush, ambos con aspiraciones presidenciales.

Obama dejó pruebas en su discurso de que sabía que la nueva etapa con Cuba podría encontrar en Florida, y muy especialmente en Miami, serias resistencias políticas de miles de cubanos que se jugaron la vida para huir de la dictadura en la isla.

Las referencias sentimentales a Miami en el discurso del presidente buscaban la complicidad de "un sinnúmero de cubanos" que "han ido a Miami, en aviones y balsas improvisadas; algunos sin más que una playera y con esperanza en su corazón". El presidente invocaba también a la ciudad "estadounidense" como "la capital de Latinoamérica", un lugar que "nos recuerda que los ideales importan más que el color de nuestra piel, o las circunstancias de nuestro nacimiento".

Y para terminar, Obama se atrevió incluso en español: "Todos somos americanos", pero en Miami no tuvo efecto, a diferencia de los numerosos apoyos que el presidente estadounidense encontró en Latinoamérica.

Una vez superada la "indignación", portavoces destacados del exilio como Ramón Saúl Sánchez dieron a entender también que aunque no creen que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas vaya a suponer una apertura democrática inmediata en la isla, sí quieren afrontar el reto de ese deshielo y estar presentes de alguna forma en las conversaciones.

Pero el exilio no es un ente autónomo en Florida. Muy al contrario, las distintas organizaciones del exilio se retroalimentan con las posiciones inamovibles de líderes del Partido Republicano y, desde luego, del gobernador, Rick Scott, que supone un apoyo institucional de gran peso.

El senador Marco Rubio, cuyo nombre se maneja junto al de Jeb Bush para la carrera presidencial, salió en tromba el miércoles contra Obama y anunció que hará todo lo posible para bloquear el final del embargo. No se quedó atrás el propio Jeb Bush, que criticó la nueva "extralimitación de la autoridad ejecutiva" de Obama y acusó al presidente de "recompensar a los dictadores cubanos" que almacenan un "historial catastrófico" de violación de los derechos humanos. Y con la misma ferocidad reaccionaron otros dos republicanos con gran peso en Florida, los congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart. Todos ellos a buen seguro participarán activamente en las manifestaciones que ya anuncia el exilio cubano en Miami para los próximos días.

Y será en las calles donde se podrá medir la resistencia real de los cubanos de Miami a la histórica decisión de Obama.

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