La detención en Bruselas de Salah Abdeslam, principal sospechoso de los atentados de París, da un nuevo impulso a la lucha contra las redes yihadistas en Europa que está lejos de llegar a su fin, según los servicios de Francia y Bélgica.
“El hombre más buscado de Europa” desde hacía cuatro meses por su participación clave en los sangrientos atentados del 13 de noviembre en París, que dejaron 130 muertos, fue detenido el viernes en el barrio de Molenbeek de Bruselas, a pocos cientos de metros de la casa donde se crió.
Su detención es un “golpe importante contra la organización terrorista Dáesh (acrónimo del Estado Islámico en árabe) en Europa”, dijo este sábado, 19 de marzo, el ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, tras la reunión del consejo de Defensa nacional.
“Salah Abdeslam tendrá que rendir cuentas de sus actos a la justicia francesa”, agregó el ministro.
Herido en una pierna durante la intervención policial, Abdeslam, de 26 años, había sido trasladado al hospital Saint-Pierre de Bruselas, junto a otro cómplice detenido, también herido de levedad.
Este hombre, conocido como Amin Choukri o Monir Ahmed Alaaj, fue controlado junto a Salah Abdeslam en Alemania, en octubre de 2015.
Sus huellas fueron encontradas en una casa utilizada por el grupo terrorista en Auvelais (sur de Bélgica), donde se prepararon los atentados de París.
El sábado por la mañana, la Policía sacó a los dos hombres del hospital, según el alcalde de Bruselas, Yvan Mayeur.
Las autoridades belgas no confirmaron dónde fueron trasladados. Pero la sede de la policía judicial en Bruselas se encontraba bajo vigilancia reforzada, según periodistas de la AFP, lo que da a entender que iban a ser interrogados por los investigadores.
La cadena de televisión flamenca VTM informó que iban a ser transferidos a la cárcel de Brujas (noroeste), donde hay un servicio medicalizado de alta seguridad.
Antes del domingo, deberán ser presentados ante un juez de instrucción belga, que decidirá si permanecen en arresto provisional.
El presidente francés, François Hollande, pidió el viernes que Bélgica lo extradite a Francia lo “más rápidamente posible”.
Por parte belga, esta extradición no parece ponerse en duda, según los responsables políticos, aunque se tendrá que respetar el procedimiento judicial.
