DUBAI, (Reuters).– Un acuerdo internacional preliminar sobre el programa nuclear de Irán podría inclinar el balance de poder en Medio Oriente hacia Teherán, después de dos años de revueltas populares que han debilitado a naciones árabes líderes.
El acuerdo de hoy, domingo, abre la puerta para una distensión en la confrontación entre Estados Unidos e Irán, que ha durado casi tanto como la Guerra Fría entre Washington y Moscú, alarmando a gobernantes de Israel y el Golfo Pérsico, que temen una nueva hegemonía regional muy hostil a sus intereses.
El acuerdo para limitar pero no acabar con el enriquecimiento de uranio de Irán, que Occidente ha creído por mucho tiempo que apuntaba a desarrollar una bomba, tiene implicaciones mucho más allá de la proliferación de armas en una región crítica para el mundo por sus reservas petroleras.
Para algunos estados árabes que ven a Teherán como el buscapleitos regional, y para Israel, que considera a Irán una amenaza mortal, el acuerdo de Ginebra significa que no lograron disuadir a Washington de un camino que sospechan terminará mal.
Tanta es la desconfianza que tienen de la república islámica. Irán se volverá más rica y poderosa con el alivio y el eventual levantamiento de las sanciones que han refrenado a su economía, alentando a sus gobernantes islámicos a incrementar el apoyo a sus aliados musulmanes chiítas en países árabes, dicen los críticos del acuerdo.
En contraste, los que respaldan el pacto dicen que una reconciliación entre los dos países que estuvieron distanciados durante tanto tiempo podría ayudar a estabilizar una región en agitación, y reducir las presiones sectarias que han enfrentado sangrientamente a los chiítas con los musulmanes suníes.
La desconfianza ha sido mutua, como ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial con Occidente y la Unión Soviética.
Estados Unidos e Irán no tienen lazos diplomáticos oficiales desde 1980, luego de que estudiantes iraníes ocuparon la embajada estadounidense en Teherán tomando a 52 diplomáticos de rehenes en protesta contra de la admisión por parte de Washington del exShah, que había sido derrocado por la revolución islámica.
