El lento y reñido conteo de los votos de las elecciones del domingo en Ecuador anticipa un escenario de balotaje que complicaría la continuidad del correísmo, en el marco de un retroceso de la izquierda en América Latina.
Hacia las 14H30 GMT del miércoles, escrutadas un 98.5% de las actas, el socialista Lenín Moreno captaba un 39.33% de los votos válidos y el exbanquero conservador Guillermo Lasso un 28.19%.
Una tendencia que, según el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Juan Pablo Pozo, "ya no podría cambiar". "Pero para dar resultados oficiales (...) tenemos que dar una vez que tengamos resultados definitivos", indicó.
Para ganar en primera ronda, el candidato oficialista a suceder al presidente Rafael Correa necesita un 40% de los votos y una diferencia de al menos diez puntos porcentuales sobre el segundo.
En estas elecciones están en juego dos modelos opuestos. El de Moreno, que fungió como vicepresidente del mandatario saliente Rafael Correa entre 2007 y 2013, representa el continuismo con un sistema que combina un disparado gasto social con altos impuestos y elevado endeudamiento, frente al de Lasso, afín a fomentar la inversión extranjera y bajar los impuestos para estimular el consumo y la producción nacional.
"Nada está dicho. Que se cuente hasta el último voto, y si hay segunda vuelta, los volveremos a derrotar", escribió en Twitter Correa, que en las presidenciales de 2009 y 2013 triunfó en primera ronda con hasta 34 puntos de diferencia.
En un ambiente de impaciencia ante la lentitud del recuento, se espera que en las próximas horas el CNE anuncie también los resultados definitivos de las elecciones a la Asamblea Nacional, al Parlamento Andino y de la consulta popular sobre paraísos fiscales.
El oficialismo tiene ahora una mayoría de dos tercios en el Legislativo, lo que le permite, por ejemplo, tramitar reformas constitucionales o enjuiciar a un presidente o vicepresidente.
Analistas advierten desde hace semanas que una segunda vuelta electoral complicaría mucho el panorama al correísmo, desgastado por la delicada situación económica producto de la debacle en los precios del crudo y a las crecientes denuncias de corrupción que ensombrecieron la campaña.
En un balotaje, la oposición, encarnada por partidos de derecha y descontentos con la gestión de Correa, podría hacer un frente común a pesar de que llegó dividida a estos comicios.
La exasambleísta de derecha Cynthia Viteri, tercera en el conteo con un 16.22%, pidió el voto para Lasso, mientras que el socialdemócrata exalcalde quiteño Paco Moncayo (6.76%), dejó abierta la decisión.
El politólogo Simón Pachano, profesor de Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), advirtió que los resultados de un balotaje podrían ser sorprendentes.
"No es casual que sea el país donde más veces se ha producido reversión del resultado de primera vuelta", dijo a la AFP.
