Un nuevo documento político de Hamas, en el que intenta rebajar el tono belicoso de sus orígenes frente a Israel y presentarse como un interlocutor aceptable, fue recibido con escepticismo por parte de expertos y adversarios del movimiento islamista palestino.
Para Israel, este texto no cambia nada y Hamas intenta "engañar a todo el mundo", reaccionó el gobierno de Benjamin Netanyahu.
Diplomáticos occidentales, por su lado, han tomado nota de estas enmiendas aportadas por Hamas, aunque se interrogan sobre su aplicación efectiva.
De momento, esta nueva declaración "no es más que un pedazo de papel, esperemos a ver si las políticas cambian realmente", declaró un diplomático que requirió el anonimato.
Hamas modificó el lunes por primera vez en su historia su programa político, redactado en 1988 un año después de su fundación, al aceptar un Estado palestino limitado a las fronteras de 1967 e insistir en el carácter político y no religioso de su conflicto con Israel.
Pero el movimiento islamista sigue rehusando aceptar las exigencias primordiales de un reconocimiento de Israel o de renunciar a la lucha armada, destaca otro diplomático.
Oficialmente, el nuevo documento no reemplaza la Carta fundacional de Hamas de hace casi 30 años. Pero muchos analistas consideran que el documento intenta hacer olvidar el texto histórico, que abogaba por la destrucción de Israel.
La Carta de 1988, calificada por muchos de antisemita y que preconizaba la yihad (guerra santa), contribuyó a convertir al Hamas en un interlocutor inaceptable para parte de la comunidad internacional, en especial en la búsqueda de una difícil paz con Israel.
El movimiento sigue considerado como organización terrorista por Israel, Estados Unidos, la Unión Europea o Egipto, pese a su victoria en las últimas legislativas palestinas en 2006, y al hecho de que gobierne al 40% de los palestinos de los Territorios (en la Franja de Gaza).
