LA HABANA, Cuba. (AP).– El gobierno colombiano y las FARC, la guerrilla más grande de la nación sudamericana, anunciaron este domingo un acuerdo en el primer punto de una agenda de negociaciones, un paso histórico que podría llevarlos finalmente a desactivar un conflicto de 50 años.
Tras seis meses de conversaciones, las autoridades y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) resolvieron de una de las grandes manzanas de la discordia en el conflicto armado: el problema agrario; aunque posteriormente se especificó que no todos los aspectos tuvieron un acuerdo total de las partes y serán revisados.
“El convenio será inicio de una transformación radical del campo”, dijo un comunicado conjunto de ambas delegaciones leído por el diplomático cubano Carlos Fernández de Cosio quien estuvo acompañado del representante gubernamental colombiano Humberto de la Calle y del comandante guerrillero Iván Márquez, un alias de Luciano Marín Arango.
Aunque no se ofrecieron detalles del texto firmado, el comunicado conjunto hizo alusión a algunos de los elementos tratados por el acuerdo como el acceso a la tierra, la formalización de las propiedades, las zonas de reserva y la infraestructura para desarrollar el campo.
El anuncio se produjo al cierre de una de las rondas de conversaciones que las partes adelantan en La Habana con el auspicio de Cuba, Noruega, Venezuela y Chile.
La mesa se instaló formalmente en Oslo en octubre de 2012 y posteriormente se instaló en la capital cubana en noviembre.
Algunos aspectos de este primer punto, sin embargo, no habrían tenido el visto bueno total como lo dejó translucir el propio Márquez en una declaración leída a periodistas congregados en el Palacio de las Convenciones, sede de las conversaciones y posterior al comunicado conjunto.
“Hemos avanzado en la construcción de un acuerdo con salvedades puntuales que necesariamente deberán ser retomadas antes de la concreción de un acuerdo final”, dijo Márquez.
Un alto funcionario involucrado en las conversaciones dijo a la AP que los últimos puntos de desacuerdo sobre la reforma de la tierra giran en torno a por ejemplo una demanda rebelde para limitar el tamaño de las propiedades extranjeras, entre otras cosas.