MADRID, España. (EFE). -La presencia de Felipe de Borbón en las tomas de posesión de presidentes latinoamericanos desde 1996 le ha permitido establecer una relación especial con el continente que hace prever que seguirá la senda de su padre, el rey Juan Carlos, impulsor de los lazos de España con la comunidad iberoamericana.
Juan Carlos de Borbón y el príncipe de Asturias han mantenido tradicionalmente un vínculo estrecho con Latinoamérica que ha potenciado la diplomacia española, tanto en las cumbres iberoamericanas como en las frecuentes visitas a la región.
En enero de 1996, Felipe de Borbón acudió a la toma de posesión de Álvaro Arzu como presidente de Guatemala. Fue el primer acto de esas características al que asistió en representación de su padre y desde entonces ha sido un asiduo de esas ceremonias.
En total, desde hace dieciocho años, Felipe de Borbón, que la semana que viene asumirá la Corona española, ha acudido a 69 tomas de posesión de presidentes del continente, la última de las cuales fue el pasado 1 de junio con el salvadoreño Salvador Sánchéz Cerén.
Su asistencia a estas investiduras ha hecho posible que el próximo rey español haya establecido contacto con numerosos mandatarios latinoamericanos y haya conocido de primera mano la actualidad del continente.
Además de asistir a estas ceremonias, el príncipe de Asturias ha hecho también visitas bilaterales, lo que le ha llevado a estar en todos los países latinoamericanos, con excepción de Cuba, en algunas ocasiones acompañado por la princesa de Asturias, Letizia, con la que se casó en 2004.
Juan Carlos I fue uno de los impulsores de las cumbres iberoamericanas, que se han celebrado desde 1991 y hasta el año pasado fue el único jefe de Estado que había acudido a todas ellas.
Durante la cumbre de Panamá, en octubre de 2013, el monarca estaba convaleciente de una operación de cadera, motivo por el que no asistió a la reunión, pero su hijo sí estuvo en el foro empresarial previo a la cumbre, lo que también le permitió reunirse con algunos mandatarios.
Uno de los que compartió con el rey Juan Carlos su presencia en varias cumbres fue el presidente uruguayo Tabaré Vázquez (2005-10), quien en declaraciones a Efe destacó que fue "un gran amigo y apoyo para los pases latinoamericanos en el proceso de integración".
"Todos los latinoamericanos sentimos no solo un gran respeto y admiración, sino también afecto" por Juan Carlos I, afirmó Vázquez, quien también elogió al futuro Felipe VI: "muy buena persona, inteligente y muy conocedor de Latinoamérica. Ha sabido ganarse su lugar de respeto y admiración" en la región.
De la misma opinión es la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, quien destacó del futuro rey que se conoce su preocupación por temas como la cohesión social y la protección de los más desfavorecidos, la conservación del medio ambiente y el desarrollo sostenible.
