Dos días después de un atentado en el sur de Francia, el país rindió tributo el domingo a las cuatro víctimas fatales de Radouane Lakdim, un pequeño delincuente que radicalizado que murió en el asalto de las fuerzas de seguridad que pusieron fin a su ataque.
Un jubilado, un carnicero, un exviticultor y un gendarme murieron el viernes.
La muerte del teniente coronel de gendarmería, Arnaud Beltrame, causó una emoción particular.
Beltrame, de 45 años, que debía contraer matrimonio de manera religiosa en junio, murió como "héroe" luego de ofrecerse para sustituir a un rehén capturado por Lakdim.
El obispo de Carcasona y Narbona, que celebró el domingo una misa en Trebes, localidad en donde el atacante ingresó en un supermercado para continuar su atentado, reinvidicado por Estado Islámico, honró la memoria de las víctimas.
"Una vida dada no puede estar perdida", dijo el obispo Alain Planet en una breve homilía.
"Que estos acontecimientos nos permitan hallar el coraje para refundar una sociedad en la que ya no sean posibles".
Este ataque se produjo luego de cinco meses de tranquilidad en un país en donde murieron en atentados 245 personas desde principios de 2015.
"Queremos que cese", suspira Jean-Pierre Bordeaux, que acudió con su esposa Henriette para asistir a la misa de Ramos, junto a centenares de habitantes de Trebes, comuna de 6 mil personas.
