El papa Francisco aterrizó en Yangón el lunes para visitar las pequeñas comunidades católicas de Myanmar y Bangladesh y acercarse a algunos de los más apartados y pobres del continente, pero la gran pregunta es si evitará emplear el término “rohinya” durante su gira asiática.
Este asunto dominó los días previos al viaje, que terminará con un encuentro con jóvenes en Daca, Bangladesh, el sábado.
A su llegada a Yangón, el pontífice fue recibido por la jerarquía católica local y su caravana pasó junto a miles de fieles que esperaban junto a la carretera vestidos con trajes tradicionales y tocando música.
Niños con atuendos tradicionales saludaron al papa Francisco, que se desplazó en un auto azul, mientras coreaban "¡Viva el papa!" y ondeaban pequeñas banderas de plástico de Myanmar y la Santa Sede.
Carteles deseando “la más cordial de las bienvenidas” se alineaban a lo largo del recorrido del coche papal hasta la ciudad.
