El jefe del Gabinete argentino, Aníbal Fernández, admitió la victoria de Mauricio Macri en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo, 22 de noviembre, pero dijo que la diferencia fue "nimia" y constituye "evidentemente un empate".
"No hay forma de que se pueda negar que sea un empate si, en 25.1 millones de votos, hay 700 mil de diferencia", sostuvo hoy Fernández tras el triunfo del conservador Macri, postulante por la alianza Cambiemos, que obtuvo el 51.40% de los votos frente al oficialista Daniel Scioli, con el 48.60%.
"Salimos empatados, uno tiene que reconocerlo, pero no es una diferencia que nos diga a nosotros que estábamos equivocados", dijo en su habitual rueda de prensa matinal en la sede gubernamental.
El jefe de gabinete dijo desconocer si el martes la presidenta se reunirá con el mandatario electo como sostiene este lunes la prensa local."No tengo conocimiento de esa reunión", dijo.
También evaluó que el resultado de las elecciones "demuestra que nadie quiso sacar a nadie (del gobierno), estamos en paridad de condiciones: el 50% está de acuerdo con nosotros, el otro 50% no".
El jefe de ministros rechazó que el resultado imponga una autocrítica hacia dentro del peronismo.
"La autocrítica la tienen que hacer ustedes, nosotros no", le dijo a los periodistas y aseguró que el kirchnerismo se preparará para volver al gobierno.
"Hay muchos intereses importantes por defender y siempre vamos a estar al pie del cañon, preparándonos para volver a gobernar en mejores condiciones", aseguró.
Fernández advirtió que el nuevo gobierno recibirá un país "distinto, sin conflictos, en mejores condiciones" y dijo que como oposición el peronismo velará "por los intereses de los más humildes".
"Nuestra política es en función del respeto del trabajador, de los más vulnerables, no va a variar. Si el nuevo gobierno hace cosas que benefician a los trabajadores, seguramente habrá que acompañar, si no, nos van a encontrar en una dura oposición", dijo.
