Las fuerzas del presidente de Nicaragua Daniel Ortega recuperaron el martes el control de la combativa ciudad de Masaya tras un ataque de policías y paramilitares contra el barrio opositor Monimbó que dejó al menos dos muertos.
"Hoy (martes) le tocó a Monimbó, Masaya, que desde ya luce calles liberadas de tranques (bloqueos) donde la gente puede circular libremente", dijo el gobierno en su sitio web, El 19 Digital.
Tras varias horas de combate y un uso "desmedido de la fuerza" contra los manifestantes, policías y paramilitares tomaron el control de la ciudad, dijo a la AFP el secretario de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), Álvaro Leiva.
La acción dejó dos muertos, una mujer mayor y un policía, afirmó a la AFP la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh),Vilma Núñez.
Los manifestantes reclaman que Ortega deje el poder y desde el comienzo de las protestas en abril han muerto más de 280 personas.
Este martes más de mil hombres fuertemente armados con ametralladoras entraron disparando a mansalva a Masaya, una ciudad de 100.000 habitantes ubicada a 30 km al sur de la capital, indicaron pobladores.
Fue el ataque "más fuerte" que lanzaron contra la ciudad, relató a la AFP el dirigente estudiantil Cristian Fajardo.
Jóvenes del barrio Monimbó dijeron estar dispuestos a morir por una "Nicaragua libre".
"Si tenemos que morir por nuestra patria, vamos a morir", expresaron en un video filmado durante los ataques.
Jóvenes manifestantes con el rostro cubierto con camisetas se defendieron durante horas detrás de las trincheras con piedras y morteros artesanales.
Ráfagas de armas de todo calibre se escucharon por todos lados de Masaya, dijeron testigos.
Indicaron que los paramilitares tomaron el hospital de Masaya para impedir la atención de los heridos.
Luego desataron "una cacería indiscriminada" contra la población, en la que fueron capturadas al menos 40 personas, denunció Núñez.
En medio de los enfrentamientos, el nuncio apostólico en Nicaragua, Stanislaw Waldemar Sommertag, llamó al gobierno y a los opositores a pactar una tregua y dialogar, pero las autoridades no respondieron.
En Estados Unidos, el secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Francisco Palmieri, pidió "enérgicamente" a Ortega el fin de la violencia.
"La continua violencia y derramamiento de sangre promovidos por el gobierno en Nicaragua deben cesar inmediatamente. El mundo está observando", escribió Palmieri en Twitter.
La acción de las fuerzas gubernamentales forma parte de la llamada "operación limpieza" que policías y paramilitares iniciaron semanas atrás para desalojar de las calles a los manifestantes que exigen desde la salida del poder de Ortega, un exguerrillero izquierdista de 72 años que gobierna desde 2007.
