El gobierno español advirtió este viernes 13 de octubre que la crisis catalana podría dañar el crecimiento económico en 2018, aumentando así la presión sobre el presidente regional Carles Puigdemont, al que la facción más dura del separatismo está metiendo prisa para que la independencia entre en vigor.
“Si no hubiera una pronta solución a este asunto, nos deberíamos ver obligados a una bajada de las expectativas de crecimiento económico para el año 2018”, que eran del 2.6%, dijo a la prensa la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) no tardó en secundar esta preocupación. “Si se prolonga la incertidumbre, eso podría tener un peso sobre el crecimiento, y obviamente queremos evitarlo”, dijo el director del FMI para Europa, Poul Thomsen.
La víspera, la agencia calificadora Standard and Poors había advertido ya del riesgo de “recesión” en Cataluña.
En un discurso el martes ante el Parlamento regional, el presidente Carles Puigdemont dejó en suspenso la declaración de independencia de Cataluña, para propiciar una mediación internacional en su pulso con Madrid.
Su maniobra ha chocado con la posición del presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, que se opone de plano a cualquier tipo de mediación, y que el miércoles envió un requerimiento al dirigente catalán para que clarifique si declaró o no la secesión.
Puigdemont tiene hasta el lunes para contestar. Si no lo hace o asegura haber proclamado la República, deberá rectificar antes del jueves 19 de octubre, o de lo contrario el ejecutivo central aplicará el artículo No. 155 de la Constitución, que permite arrebatar competencias al gobierno regional e incluso suspenderlo.
Desde el ultimátum, Puigdemont se encuentra entre dos fuegos: el de los empresarios, que prevén una “catástrofe” económica en caso de secesión, y el del ala dura del independentismo.
