Delegados del gobierno y la oposición de Venezuela intentan por segundo día en Santo Domingo sentar las bases de un diálogo que ayude a resolver la grave crisis política.
Las partes reanudaron los contactos este jueves 14 de septiembre en la cancillería de República Dominicana con la mediación del presidente de ese país, Danilo Medina, y el exjefe del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.
Ninguno de los participantes hizo declaraciones a la prensa antes de las reuniones, que se producen tras una primera jornada en la que, según Medina, se comenzó a diseñar una agenda de discusión.
"Estamos en el proceso de construcción, de la formación de una agenda que lleve a una negociación definitiva a la crisis", dijo el mandatario dominicano el miércoles, tras reunirse con los enviados del presidente Nicolás Maduro y de la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
Aunque Medina no precisó si los representantes mantuvieron un cara cara, allegados a éstos aseguran que han coincidido en la mesa. "Lo único que podemos decir (...) es que escuchamos a las partes, se expresaron, dieron sus puntos de vista acerca de la situación que vive Venezuela", sostuvo el gobernante.
Medina y Rodríguez Zapatero invitaron el pasado martes al gobierno socialista y a la oposición a explorar un diálogo, iniciativa que cuenta con el respaldo del secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres.
"Hay mucha disposición de llegar a algún tipo de negociación", destacó el presidente dominicano. Los acercamientos se producen tras protestas que exigían la salida de Maduro y que dejaron al menos 125 muertos entre abril y julio pasado.
También ocurren en momentos en que el gobierno enfrenta una dura presión internacional por la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente, integrada únicamente por chavistas, y que rige el país con poderes absolutos desde el pasado 4 de agosto.
La semana pasada el presidente del Parlamento de mayoría opositora, Julio Borges, presente en Dominicana, realizó una gira por Europa en la que recibió el apoyo de Francia, España, Alemania y Reino Unido, desatando la ira de Maduro.
El presidente francés se sumó incluso a países como Estados Unidos que consideran al gobierno venezolano como una "dictadura".
"La comunidad internacional por fin abrió los ojos", dijo este jueves a la AFP el politólogo Carlos Romero, señalando que el cabildeo opositor ha ayudado a crear un clima favorable a la negociación.
"El gobierno está arrinconado y dada la crisis política y económica le conviene una especie de armisticio", añadió.
Venezuela enfrenta un debacle por la caída de los precios del petróleo -prácticamente su única fuente de ingreso- lo que se refleja en una escasez crónica de alimentos y medicinas, y una inflación que según el FMI llegará a 720% este año.
Los contactos en Dominicana llegan casi un año después de un fallido diálogo impulsado por el Vaticano y la Unasur. Una negociación no parece estar a la vuelta de la esquina, pese al optimismo de Jorge Rodríguez, principal delegado de Maduro, quien sostuvo que "estamos en un momento estelar para lograr un acuerdo definitivo".
Sin embargo, Borges condicionó el diálogo a que el gobierno cumpla una serie de requisitos: un cronograma electoral que incluya las presidenciales de fines de 2018, la liberación de unos 590 "presos políticos" y el "respeto" al Legislativo.


La constituyente, en tanto, promete seguir elevando las tensiones: tras destituir a la fiscal Luisa Ortega, quien rompió con el gobierno, ese órgano asumió facultades del Parlamento e investiga a opositores por traición a la patria, delito castigado hasta con 30 años de cárcel.
