Italia ofreció este sábado 18 de agosto una despedida sobria y solemne a las víctimas del derrumbe del puente de Génova, en un funeral de Estado boicoteado por la mitad de las familias de los 38 muertos confirmados, mientras rescatistas anunciaron el hallazgo de nuevos cuerpos entre los escombros.
Es probable que las controversias a raíz de esta catástrofe se reanuden la misma tarde de este sábado, en un día de duelo nacional, con un consejo extraordinario de ministros que comenzaba a las 3:00 p.m. hora local (13:00 GMT) en la prefectura, y una conferencia de prensa prevista a las 4:00 p.m. hora local de Autostrade per l’Italia, la compañía que administra la carretera colapsada.
La solemne ceremonia católica duró poco más de una hora en un gran salón del centro de exposiciones de Génova, en presencia de los más altos funcionarios de Estado y de miles de habitantes de esta ciudad-puerto del noroeste iraliano. Largos aplausos siguieron a la lectura de los nombres de los 38 muertos identificados y la mención de las víctimas aún sin identificar.
Los socorristas italianos encontraron más cuerpos en un automóvil aplastado bajo un bloque de hormigón del puente Morandi, anunciaron los servicios de protección civil. Según la prensa italiana se trataría de un matrimonio y una niña de 9 años cuyo vehículo cayo al vacío. Así, sólo se mantendría como desaparecido un hombre de unos 30 años.
El gobierno decretó este sábado día de duelo nacional. Por la noche los monumentos nacionales -entre ellos los emblemáticos Coliseo, Fontana di Trevi y plaza del Capitolio de Roma- apagarán las luces.
La liga de fútbol italiana suspendió los partidos que debían disputar los dos equipos de Génova y en todos los estadios se guardará un minuto de silencio mientras los jugadores llevarán un brazalete negro en señal de luto.
En una inmensa sala de Génova transformada en capilla ardiente estuvieron alineados 19 féretros, rodeados por un puñado de familiares cada uno y coronas de flores. Destacaba el féretro blanco de Samuele, de 8 años, que murió junto a sus padres cuando iban a tomar un ferry hacia Cerdeña.
"Yo perdí a un amigo pero vine por todas las víctimas", contó un habitante de Génova, Nunzio Angone, que ingresó al funeral por la entrada reservada a los familiares de las víctimas. La mitad de las familias de las víctimas optó por funerales privados para despedir a los suyos tras acusar a las autoridades estatales de tener responsabilidad en la catástrofe.
Durante la ceremonia católica un imán rezó una oración salmodiada en la que se escuchó cuatro veces "Allah akbar" (Dios es el más grande) en medio de un silencio respetuoso, en un paréntesis previsto en homenaje a dos víctimas albanesas musulmanas.
