Los italianos votaban el domingo en un referendo sobre reformas constitucionales que decidirá también el futuro político del primer ministro Matteo Renzi, quien ha dicho que renunciará si su opción favorable a los cambios pierde en la consulta.
Los mercados financieros y muchos políticos europeos temen que una victoria del “No”, la opción de la oposición, pueda alentar inestabilidad política y las turbulencias en la golpeada banca italiana, colocando a la zona euro en una nueva crisis.
Los centros de votación abrieron a las 7:00 a.m. (0600 GMT).
Cerca de 51 millones de italianos están habilitados para votar sobre el plan de Renzi de reducir drásticamente el papel del Senado. La oposición dice que la reforma reducirá los controles y equilibrios democráticos esenciales.
Todos los partidos de la oposición están alineados en contra de la reforma, por lo que una victoria de Renzi sería una sorpresa y un triunfo personal para el primer ministro más joven que ha tenido Italia.
Las encuestas publicadas en noviembre, antes del período de silencio que se inició el 18 de ese mes, mostraron a la opción “No” como la ganadora. Durante las últimas dos semanas se han seguido realizando encuestas privadas y las corredoras de apuestas siguen teniendo como opción favorita al “No”.
Sin embargo, en los frenéticos días finales de la campaña, Renzi insistió en que la percepción pública está cambiando y enfocó su atención en los millones de italianos que se declaran indecisos.
