Un juez peruano evaluaba este jueves 9 de febrero un pedido de la fiscalía para encarcelar de forma preventiva al expresidente Alejandro Toledo acusado de recibir presuntamente millonarios sobornos de la brasileña Odebrecht para ayudarle a ganar la licitación de una importante obra vial.
Si el magistrado Richard Concepción ordena la prisión por 18 meses, Toledo sería el segundo exmandatario peruano enviado a la cárcel en la última década por acusaciones de corrupción.
La fiscalía acusa a Toledo, que gobernó entre 2001 y 2006, de los posibles delitos de lavado de activos y tráfico de influencias. Además de presuntamente recibir 20 millones de dólares de la constructora brasileña para ayudarles a obtener una licitación que les permitió construir una vía interoceánica que une Brasil y la costa del Pacífico peruano.
El martes, el abogado del expresidente, Paolo Feria, dijo a periodistas que Toledo se encontraba en París y que solicitará la prescripción del delito de tráfico de influencias porque habría ocurrido en 2004 y su persecución, según la ley, solo le alcanza hasta 2012.
Es la primera vez en que la gigantesca investigación contra Odebrecht, originada en Brasil y que ha salpicado a una decena de países de Latinoamérica, examina la posibilidad de enviar tras las rejas a un expresidente por corrupción. Desde diciembre de 2016, unos 77 ejecutivos de Odebrecht han delatado los sobornos que realizaron en Latinoamérica y África.
Toledo, de 70 años, llegó a la presidencia tras luchar contra el entonces gobierno de Alberto Fujimori, quien en 2000 –en el décimo año de su administración– huyó a Japón, desde donde renunció. Ahora Fujimori, 78, está preso en Lima donde cumple una condena a 25 años por asesinato y corrupción.
