Kim Jong Un acaba de enviar un fuerte mensaje al presidente estadounidense, Donald Trump, antes de que comiencen las conversaciones previstas: China está nuevamente del lado de Corea del Norte.
El líder norcoreano y su esposa recibieron una cálida bienvenida en su primer viaje al exterior desde que Kim llegó al poder en 2011. Kim mantuvo conversaciones con el presidente Xi Jinping además de reunirse con una serie de funcionarios.
Xi le dijo a Kim que China ha tomado la “decisión estratégica” de mantener vínculos de amistad con Corea del Norte y que éstos se mantendrían “sin cambios independientemente de las circunstancias”.
El viaje sorpresivo y en extremo confidencial de cuatro días pone fin a un período de gélidas relaciones entre los antiguos aliados como consecuencia de que China respaldó las crecientes sanciones contra Corea del Norte en relación con sus programas nuclear y de misiles.
Xi evitó reunirse con Kim durante sus primeros cinco años de gobierno y los países intercambiaron críticas a través de medios estatales.
El cambio asegura que los intereses de China estarán protegidos durante la cumbre prevista entre Kim y Trump, y también da a Corea del Norte una red en el caso de que fracasen las conversaciones.
Si bien la Casa Blanca ha dicho que la cumbre Kim-Xi demostró que su campaña de presión funcionaba, mantener relaciones más estrechas con China ayudaría a Corea del Norte a socavar las sanciones y elevar aún más el costo de cualquier acción militar de Estados Unidos.
