La ministra irlandesa para Asuntos de la Infancia y la Juventud celebró el sábado la aparente decisión de los votantes de revocar la prohibición constitucional del aborto en un histórico referéndum, con lo que el país pareció distanciarse de sus conservadoras raíces católicas y adoptar una postura más liberal.
La ministra Katherine Zappone dijo confiar en que el Parlamento apruebe pronto la nueva legislación sobre el aborto y que entre en vigor antes de fin de año.
"Me siento muy conmovida", dijo. "Estoy especialmente agradecida a las mujeres de Irlanda que se presentaron para dar su testimonio personal sobre los momentos difíciles que sufrieron, el estrés y el trauma que experimentaron a causa de la octava enmienda", agregó.
Las autoridades del país apoyaban el “sí” por la propuesta de anular la enmienda constitucional de 1983, que las obligaba a considerar a feto y la madre iguales ante la ley, con lo que para efectos prácticos se prohibía el aborto.
Hasta ahora, las leyes irlandesas solo permiten abortos cuando la vida de una mujer está en riesgo.
Las autoridades describieron la consulta como una oportunidad que ocurre una vez en una generación para liberalizar algunas de las leyes más estrictas sobre el aborto en Europa.
Las encuestas a pie de urna de la televisora RTE y del periódico Irish Times pronosticaron un apoyo abrumador a la derogación de la prohibición constitucional.
