La corrupción, que pone en peligro la supervivencia de la democracia al generar una sensación insoportable de que la política es el arte del engaño que busca siempre el bien personal de quien la ejerce, ha centrado las conversaciones entre el nuevo embajador de Panamá en Italia, Fernando Berguido, y el jefe de Estado italiano, Giorgio Napolitano.
“La corrupción no tiene valores”, lamentaba ante Berguido el máximo representante de la Presidencia de la República italiana, reunidos ya en privado tras la ceremonia de presentación de credenciales.
Sentados frente a frente, en el estudio privado del Presidente italiano en la Logia de Honor del Palacio del Quirinale, también llamada sala Vetrata, por sus grandes ventanales de cristal, Berguido y Napolitano constataron que la mayor amenaza para el sistema democrático es la corrupción.
Fernando Berguido ha sido recibido a las 12:30 de la tarde (hora de Roma) por Napolitano en su residencia, en el majestuoso Palacio del Quirinale, que antes albergaba la morada pontificia y que se encuentra en lo alto de una de las siete colinas que circundan la ciudad eterna.
Tras la presentación oficial y los saludos protocolares, el nuevo embajador panameño le ha presentado las cartas credenciales; esto es el documento dirigido, en términos solemnes y rituales, por el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, al jefe del Estado de Italia, Giorgio Napolitano, a través del que delega la representación del país en la figura del embajador.
Durante la ceremonia estaba también presente el ministro de exteriores de Italia, Paolo Gentiloni, algo insólito, que se traduce en un evidente gesto de apoyo político al nuevo gobierno en Panamá.

Los dos países han iniciado así una nueva etapa en sus relaciones bilaterales, deterioradas en el pasado por los escándalos de corrupción en las licitaciones a Svemark y Finmeccanica por parte del anterior gobierno de Panamá y que imputan, entre otros, a Valter Lavítola.
Berguido se ha encargado personalmente de coordinar las acciones de los abogados de la prestigiosa firma legal, Hogan Lovells Studio Legale, la misma que representó a India en el juicio por corrupción internacional. Gracias a ello, Panamá logró constituirse como parte ofendida en el juicio por corrupción internacional ligado a Finmeccanica en el Tribunal de Roma, lo que le da derecho a examinar el sumario y hacer preguntas a los testigos a través del fiscal.
La labor diplomática del nuevo representante de Panamá en Italia está en camino para recuperar la confianza del fiscal adjunto Vinzenzo Piscitelli y su colega Henry John Woodcock del Tribunal de Nápoles y del fiscal del Tribunal de Roma, Paolo Ielo.
Este triunvirato judicial ha manifestado en varias ocasiones el recelo y las sospechas hacia los más altos representantes de Panamá en el pasado.
Pero en la agenda del diplomático panameño está también el arte y la economía. El próximo 15 de enero, Berguido acompañará en la inauguración de la exposición “Retrospectiva” de la célebre artista panameña, Olga Sinclair, en el Palacio Medici-Riccardi, en Florencia.
Además tiene entre manos la consolidación de un tratado entre los dos países para evitar la doble tributación.
Las embajadas de Panamá ante la República Italiana y ante la Santa Sede se sitúan en la que fuera la sede de la Curia de Pompeyo, situada en el céntrico Largo di Torre Argentina de Roma. Precisamente allí, el 15 de marzo del año 44 a.C., Julio César fue apuñalado 23 veces en el Senado, víctima de una conspiración orquestada por varios senadores, entre los que estaba su hijo adoptivo Marco Julio Bruto. La oficina de Berguido asoma a las antiguas ruinas del complejo arqueológico sacro más importante de la época republicana del imperio romano.
